5 oct. 2014

Competencia televisiva

"Las televisiones funcionan mejor o peor 
según aumentan o disminuyen las audiencias"



     Hay personajes televisivos que, aunque no lo parezca, son de carne y hueso como los demás mortales, con sus debilidades y sus vicios, también con sus sentimientos y sus aficiones. Y algunos de estos "personajes", los de la tele en particular, según en el ámbito o entorno en que se mueven, si se dejan llevar por su ignorancia o fantasías, igual encuentran acomodo en cualquier programa que sea adecuado para lo que ellos pretenden o quieren hacer. Veamos, si no, un par de ejemplos de gran tirón en la pequeña pantalla.

El primero que se me ocurre se convirtió en "Princesa del Pueblo" por méritos propios, cuyo título, para el canal que la ha proyectado,  no deja de ser un verdadero acierto. Pues no se olvide que las audiencias mandan mucho. Y mientras la imagen, el  modo de ser y decir del personaje en cuestión interese a la gente, como llena todos los días, seguirá en plantilla y cobrando lo suyo.

     Y otro tanto ocurre con quién se conoce como "La Fantástica", auténtica maestra en manejar y administrar sus propias fantasías, valga la redundancia,  a la hora de exhibirse. Claro que esta última se desenvuelve a un nivel mucho mas lustroso que el de la primera, sin que ello signifique que aquella sea culpable de no haberse educado en buenos colegios, como sí pudo hacer esta. Esta última dice haber pasado por la Universidad y hacer biología aunque no ejerza. Mientras la otra -según confiesa ella misma- es hija de una familia humilde, que a muy temprana edad tuvo que ponerse a trabajar para aportar ayuda económica en casa. 

     Lo mas importante, y ese el mayor mérito, es que las dos se hayan igualado respecto a su calidad de personaje público y hayan alcanzado parecida fama empleando sus particulares habilidades. Y como con su actitud, ni la una ni la otra hacen daño a nadie, ambas tienen el reconocimiento de una audiencia fiel y numerosa todos los días, que es lo que importa a quién les paga. Además, se nota que les divierte su trabajo incluso son conscientes de que entretienen a mucha gente y eso es de agradecer.

     Sin embargo otros personajes, por cierto también mujeres, merecerían mas espacios en los medios de comunicación, para que la gente comprobara que son igualmente de carne y hueso aunque tampoco lo parezca. Me refiero a esas primeras damas de la política, todas ellas de la misma cuerda ideológica e igual autoridad en la ciudad donde ejercen el poder, que cuando aparecen en escena, sea por exigencias del guión o por decisión propia, pocas veces pasan desapercibidas al no saber disimular su falsedad, ya que con el poder que atesoran, actúan sin importarles si hieren o no los sentimientos de los demás incluso los de sus propios y bienintencionados avalistas. Es decir; el de los conciudadanos suyos que con una simple papeleta en una urna, con la mejor voluntad, las elevaran al lugar que ocupan.

     Ahora, por si faltaba algo, aparece otra señora con autoridad en el mundo de la política y la empresa -creo que tiene varias-  diciendo que ella como empresaria con experiencia "no contrata a mujeres de entre veinticinco y cuarenta y cinco años de edad, porque pueden quedarse preñadas y ser un problema para la buena marcha de sus negocios".

      A este último personaje no puedo, ni quiero, dedicarle ni un minuto más porque, además, dice ser madre de seis hijos porque ella sí pudo y quiso.  Y si no quiero dedicarle una línea más sobre lo que pienso de ella es porque si lo hago se me dispararía el teclado del ordenador.

     Solo añadiré que es vergonzoso y hasta repugnante lo expresado por este último "personaje", especialmente por ser mujer y madre. Pero es lo que hay.






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