23 sept. 2014

Dependencia


"Pobre de aquel mortal que crea que su bienestar 
depende solo de la voluntad de Dios".


   
Quienes llegamos a muy viejos, que por fortuna y gracias a la ciencia estudiada en las aulas y ejercida en los laboratorios, somos cada día más, en alguna medida, todos acabamos siendo lo que se ha dado por llamar "dependientes". Aunque hay quién cree que lo bueno o lo malo que nos pasa es porque así lo dispone la Divina Providencia.

Sin embargo, en opinión de muchos, el auxilio o la ayuda que recibimos de nuestros semejantes suele ser tan eficaz, o más, que el amparo o beneficio que al parecer de algunos -insisto- nos viene dado por gracia de Dios. Es más, yo diría que la asistencia de especialistas,  médicos,  y personal auxiliar de centros sanitarios, cuando nuestra salud comienza a quebrantarse, se hace imprescindible recurrir a ellos antes de esperar a que se produzca algún milagro. Y es que las personas muy mayores, si al desgaste físico y natural del organismo por el esfuerzo y los años acumulados añadimos alguna dolencia más, sea física, sensorial o cerebral, pretender vivir sin necesitar el apoyo de quién tengamos a nuestro alrededor, sea familiar o persona contratada para auxiliarnos, sería poco menos que comportarnos como unos inconscientes.

      ¿Que por qué digo esto? Pues porque ahora, a mi edad, he sido objeto de una doble y delicada intervención quirúrgica, y al margen de la asistencia médica recibida y los servicios de enfermería que han sido impecables, en los diez días de agosto (mes vacacional por excelencia) que he estado hospitalizado y he dependido de todos ellos, me ha dado tiempo a observar cómo trabaja el personal responsable de la sanidad pública en grandes Hospitales de nuestro país, tan depauperado sobre todo por la clase política en estos últimos años.
       La delicadeza en el trato recibido a todos los niveles, desde la jefatura de los diversos servicios hasta los efectivos de enfermería incluso los encargados de la limpieza, solo de ver cómo se mueven para estar cada cual donde tiene que estar, haciendo lo que tiene que hacer en cumplimiento de su particular cometido, a cualquier beneficiario se nos ocurrirían solo alabanzas. La profesionalidad demostrada de tan humanitario colectivo y sus animosas palabras de consuelo, a muchos pacientes nos servían de gran estímulo psicológico, complementando la terapia específica aplicada a cada uno de nosotros.

       Ni que decir tiene que en el Hospital he tenido todo lo necesario, según indicación médica, igual que el resto de pacientes con los que he compartido sala esos días, ya que las quejas no se han oído por ninguna parte, ni a hora alguna. La coordinación de los servicios asistenciales en todos los turnos ha sido tan perfecta, que las necesidades de cada enfermo han sido cubiertas puntualmente durante las veinticuatro horas, igual los turnos de mañana, tarde y noche. Y como no me quedaría tranquilo si no digo a que Hospital me estoy refiriendo, diré que se trata del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona.



     
Ahora, obtenida el alta hospitalaria y recibidas las instrucciones pertinentes sobre los cuidados que aun necesitaré mientras convalezco, igual mi esposa que mi hija se encargarán de asistirme en nuestra propia casa, con la confianza de que si lo necesito cuento con  el recurso de acudir al consultorio médico que corresponda. Por tanto, ahora se trata de comportarme como cualquier convaleciente disciplinado y evitar cometer alguna torpeza que pudiese retrasar incluso perturbar el ritmo de mejoría hasta la curación total.

      Y si digo lo de "convaleciente disciplinado" es porque con mi experiencia sé que es una actitud incuestionable.
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17 sept. 2014

A remate vendimia



"En La Mancha, rematar de vendimiar significaba 
clausurar las jornadas de trabajo mas intensas del año"




-    Ya he visto el montón de basura que estáis reparando para el melonar del año que viene -decía el hermano Pedro a un vecino que tenía fama de buen criador de melones y sandias-.

-     Bueno, ahora estamos amontonándola en la era y remojándola con vinazas para que se pudra durante un tiempo sin removerla. A remate vendimia, antes de meternos en el frío del invierno, le damos unas vueltas para que se mezcle la sirle de las cabras con la de las cuadras de las mulas. Y como hacemos siempre; una parte se la echamos a las viñas que vemos que lo necesita y la otra parte  la seguimos arreglando para sembrar los melones.

-      Es lo que hacemos nosotros, pero como de la era nos la quitaban algunos años, ahora la dejamos en el basurero del cercado y cuando la sacamos es para llevarla directamente al terreno que decidimos abonar.

-      A nosotros no nos la quitan de la era, porque la familia que tenemos viviendo en el cuartillejo ya se encarga de vigilar.

      Temas como éstos, y otros parecidos, eran los que se trataban entre los agricultores reunidos en el casino, en los bares, en las posadas, incluso en los corrillos de la plaza. Lo cual no significaba que la gente abandonara sus tareas agrarias, ni mucho menos. Si no que unos lo hacían porque tenían quién hiciese su trabajo y otros, los domingos por la tarde y días lluviosos que no convenía pisar ni remover la tierra para no embarrarla, también acostumbraban a salir de casa y juntarse con los amigos. 
       Ese tipo de tertulias o casinetes, muy habituales entre la gente parda del lugar, resultaban muy provechosos porque valían para documentarse sobre lo que tuviese el mas mínimo interés acerca de la buena marcha de cualquier cultivo y los trabajos apropiados en cada temporada.

-     Como es que estais cortando todos los chaparros del aza de "las balsillas" -dice uno a otro del corro- ¡Es que lo vais a poner todo de viña el año que viene?.

-      No, no es para poner todo de viña el mismo año -responde el aludido- estamos cortando los chaparros y los enebros, que hay muchos, sacaremos las cepas y toda la leña que se haga, para una vez despejado, levantarlo con la vertedera gorda y limpiarlo de raíces y piedras, que saldrán, muchas. Después, como estará unos meses de barbecho, le daremos unas vueltas de arado y en noviembre sembraremos la mitad de trigo, y el resto lo seguiremos cuidando para sembrar los melones y unos pocos garbanzos. Y al final del otoño, le damos otra vuelta de vertedera y ponemos de viña lo que se pueda. 

-    Es lo que hicimos nosotros en "la garza". Limpiamos en terreno de monte bajo que era lo mas abundante, cortamos algunos chaparros, no todos, dejamos los mas frondosos que echaban muchas y muy buenas bellotas, y lo tuvimos de barbecho hasta que llegado su tiempo lo sembramos de cebada. Y una vez recogido todo lo de la era, alquilamos una vertedera apropiada para cinco mulas y en febrero lo pusimos de viña. En los mismos hoyos de la postura echamos basura y sembramos los melones. ¡Oye, se ve que como la tierra  era casi virgen, creo que nunca tuvimos mejor melonar que aquél!

   
Como he señalado antes, ese era el tipo de temas que propiciaban conversaciones muy animadas y, además, sustanciosas. Pues unos y otros contaban sus experiencias y a todos les servían para documentarse ellos mismos, sin necesidad de asistir a ningún cursillo en escuela alguna. Entre estas gentes, siempre hubo algunos que gracias a ese aprendizaje y algún manual del agricultor que caía en sus manos, se convirtieron en verdaderos capataces.

      Al final, estos experimentados personajes sin alardear de titulación académica, se hacían escuchar por la gente como si fuesen auténticos profesores.





10 sept. 2014

DELINCUENTE CONFESO



"Si quién delinque confiesa el delito cometido, 
la palabra "presunto" deja de tener lugar"



    Como la corrupción es algo que viene de antiguo, aunque ahora sea de actualidad rabiosa, amparado en la libertad de opinión, me permito referirme en este espacio al daño que han hecho Jordi Pujol y su familia a Cataluña, con sus constantes y solapadas golferias. El escándalo es de tal dimensión, que el señor Pujol no solo ha hecho añíscos el buen nombre de esta tierra y sus gentes en los más de veinte años que ha sido presidente de la Generalitat, si no que con su insaciable avaricia nos ha puesto a la cabeza de los países mas corruptos de Europa. Aprovecharse del cargo para abusar de los honrados ciudadanos que han confiado en sus gobiernos durante casi ¡treinta años! no es un delito menor.
    El trapicheo que se traen con el dinero de todos, vía Andorra, Suiza, o la Conchinchina, . . . para acabar engrosando cuentas a nombre de empresas fantasma vinculadas a familiares directos, o testaferros sin escrúpulos, después de todo eso, si la justicia actuara sin contemplaciones (que no lo hará) estaría más que justificado. Se ha propagado tanto este escándalo, que a la familia Pujol Ferrusola le llueven cataratas de toda clase de insultos y calificativos ofensivos desde los cuatro puntos cardinales, y no es para menos.

DE MOLT HONORABLE PRESIDENT
A DESPRECIABLE DELINCUENT

Y es que los receptores de esos millones robados al erario público, parapetados en la "honorabilidad" del patriarca del clan, han acumulado fortunas no declaradas y se pasean libre y abiertamente como si la insultante inmoralidad con que han actuado no fuese con ellos. Sin embrago, muchas familias decentes que cumplen religiosa y responsablemente con sus deberes de ciudadanía, una tras otra van cayendo como moscas en el pasto del hambre sin que la justicia se preocupe de su situación, ni los políticos de turno (yo diría que de relleno) tampoco.

    Como ciudadano de Cataluña, con derechos y deberes, desde los negros tiempos de la dictadura, he proclamado a los cuatro vientos y sin dobleces, sentirme profundamente orgulloso de serlo. Ya en democracia, nunca voté a la coalición CIU ni a ninguno de los grupos que se hayan declarado nacionalistas, menos aun a los nacionalistas de derechas, por aquello que oí decir al recordado Marqués de Villalonga, que alguna experiencia tendría. "Si un asalariado vota a la derecha, cuando menos, comete una soberana estupidez". Aunque siempre acepté la voluntad de las urnas, por creer que en democracia es lo correcto.

     Lo de la familia Pujol se ha hecho público de manera sorprendente para el conjunto de los españoles y en particular a los catalanes de bien. El mismo señor Pujol confiesa tener en Suiza, durante muchos años, un dinero heredado de su padre, y que lo ha tenido tanto tiempo sin declarar "por no encontrar el momento de hacerlo". Tal vez la cantidad es tan irrisoria -pensamos unos- que ni valía la pena tenerla en cuenta. O por el contrario -pensarán otros- la cantidad es tan sustanciosa que no lo hizo por si nos recordaba la implicación de la saga de los Pujol en el caso, casi olvidado, de Banca Catalana. De cualquier manera, gracias a los medios de comunicación, sabemos las atrocidades (algunas presuntas) que otros líderes políticos han cometido a lo largo y ancho de la geografía española. Han sido tantos los que han atentando contra el bolsillo y la moral de los ciudadanos que dicen representar, que el descontento general de la población ha propiciado que afloren personajes ilustrados políticamente, de nuevas generaciones y con inquietudes anti-sistema, que por puro empeño intentarán demostrar a la mayoría de ciudadanos que los españoles merecemos otra cosa.


El humilde mortal que esto escribe, ni afirma ni niega. Todo será cuestión de usar la calma y esperar un poco más, a ver si al señor Forges se le da ocasión para añadir una cuarta mano tendida que signifique fraternidad.













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2 sept. 2014

Tiempo para recordar

"La vejez da de sí para recordar. También para agradecer"


   Después de tomarme dos semanas de "vacaciones" y aprovecharlas para que los médicos reparasen alguna pieza  desgastada del motor de mi organismo, ya que en los controles rutinarios me detectaron señales de riesgo de avería preocupante.  Con lo que si se actuaba inmediatamente aun podía ser evitable. Así que, sin dudarlo, me dejé llevar de sus recomendaciones y aquí estoy para contarlo.
   Ahora, en casa, y con la asistencia que corresponde en estos casos, convalecer de una enfermedad con intervención quirúrgica de por medio, si no aparecen complicaciones, me está pareciendo un "coser y cantar". Tal es así, que acabo de pasar la consulta ambulatoria de rigor y el médico (en mi caso una doctora) me ha encontrado tan recuperado que me autoriza a que comience a hacer vida normal, marcando -eso sí alguna que otra limitación. Aunque yo creo que eso me lo aconseja mas por viejo que por enfermo.

   Como en estos días de semi-reposo he seguido por internet las Ferias y Fiestas de mi pueblo (por mucho tiempo que pase ausente no puedo evitar decir que Tomelloso es "mi pueblo) el extraordinario esplendor con que se han celebrado este año todos sus actos, aunque parezca una bobada, creo que han acelerado mi mejoría y de alguna manera tenía que agradecerlo. Además, un pariente nuestro muy querido, ausente como nosotros ya muchos años, nos ha enviado vídeos sobre lo mas sobresaliente de de estas Fiestas. 
Por tanto, ver a tanta gente de todas las edades participando de unos festejos, concursos incluidos, con tanto brillo como los tomelloseros saben dar a todo lo que tocan, para este humilde y octogenario ausente, el milagro que supone los medios de comunicación actuales ha hecho que lo viviese tan de cerca como hasta hace pocos años lo venía haciendo en presencia.

   Entiendo que ahora, igual quien haya contribuido a su organización que quienes lo hayan disfrutado en la medida que hayan podido, todos merezcan superar la "resaca"  que conlleva una semana de excesos, y recuperar energías para lo que viene después; la vendimia. Campaña de ilusionado y común esfuerzo, que permite recolectar el producto estrella del lugar, rogando que la meteorología no entorpezca su realización y acabe sin incidentes.

   Así que desde la distancia, solo en kilómetros, con la natural añoranza de haber compartido fiestas y trabajo, en mis años jóvenes, con gentes de mi generación, a todos los vecinos, a mis paisanos les deseo lo mejor.




   Ah, y por lo que he leído, la cantidad de uva este año no será lo abundante que años anteriores, pero si no he leído mal, la calidad es excelente y lo compensará.

  Un abrazo a "mi pueblo".



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