23 mar. 2014

AMANECERES



(La extraordinaria belleza de los amaneceres, en la llanura manchega de los viñedos, 
no es comparable a nada)




En ese mismo lugar de La Mancha del que habla don Miguel de Cervantes en su Quijote, la extensa y diáfana llanura, alfombrada con plantaciones de viñedos, olivares, sembrados de cereales y barbechos, zonas de monte cubiertas de romero, tomillo, salvia, esparto, numerosas retamas, enebros y encinas, algunos humedales como; las lagunas de Ruidera y Villafranca de los Caballeros, los regadios de la Alavesa, Argamasilla de Alba y otros encantos naturales, el amanecer que va desde la primera luz del lucero del alba hasta la salida del sol, suele ser la parte del día a significar por su esplendorosa y excepcional belleza.

De ahí que por aquellos pueblos, grandes y pequeños, donde casi todo el mundo madruga, los labradores ya retirados y acostumbrados a saludar despiertos a los amaneceres, en verano solían salir a la puerta de sus casas a tomar el fresco de la mañana. "No hay nada mejor -decían ellos- que respirar el aire puro y y recrear la vista observando cómo el horizonte comienza a perfilarse debajo del lucero del alba.

El paisaje que se vislumbra, con la serenidad y la calma que reina en tan admirable decorado, permite que los oídos disfruten con el traqueteo de los carros (cántico se decía) y el repique de los platillos que se colocaban en las ruedas de las galeras. Mezclado el seco golpeteo de hierro contra hierro, con el son de los cencerros de algún rebaño de cabras y el tintineo de las campanillas que lucían algunas yuntas en el collar de sus aparejos y el "zapateado" de las herraduras contra el empedrado del pavimento, todo junto, producía una música de ambiente  capaz de alegrar el comienzo de la jornada laboral al mortal mas apesadumbrado.

-   Buenos días, hermano Julián. ¿Qué, tomando el fresco de buena mañana? -saludan al pasar por delante de su casa unos jóvenes vecinos que salían a trabajar-.

-   Buenos días nos de Dios, muchachos -respondió él-  Y sí, me salgo aquí a estas horas,  porque con el bochorno que está haciendo estas noches, en la cama no hay quién aguante.  Y aquí, no es esto sea la gloria, pero se respira mucho mejor y no se suda. Así que me levanto, me tomo un trago de vino-quina que dicen que abre las ganas de comer, lío un cigarro y me salgo a tomar el fresco hasta que comience a calentar el sol.

-    Hace usted muy requetebién. Ya ha trabajado bastante y ahora le toca descansar y disfrutar lo que pueda.

-    Y vosotros  ¿donde vais tan temprano, si no se ve?.

-     Nosotros vamos al quiñón que tenemos sembrado de yeros detrás de la estación y los estamos arrancando. Y si madrugamos tanto es porque se nos han pasado un poco y hay que cogerlos antes de que se vaya el relente de la noche porque secos, al tirar de las matas se ordeñan y se desperdicia mucho grano.

-    Si es así, hacéis bien en madrugar y aprovechar hasta que apriete el calor, como parece que va a hacer hoy.  Yo me estoy aquí, como os he dicho. hasta que pegue el sol en la acera.  Luego me meto en casa, saco un cubo de agua de el pozo, me refresco un poco el cuerpo y almuerzo. Y como por la noche dejo el esparto en remojo, me preparo un buen asiento en el porche y me lío a hacer pleita hasta la hora de comer.

-     A usted le pasa igual que a nuestro padre, que en paz descanse.  Que siempre estaba haciendo algo. ¡Y mire que le regañábamos!. Pero daba igual.  Con su carácter no se sabía estar quieto.

-      A mí me pasa lo mismo. Pero ya he perdido mucha fuerza en las manos y aunque quiera no puedo hacer lo que hacía -reconocía el viejo-. Esto lo hago porque  había prometido a los muchachos hacer unas espuertas para la vendimia y aunque me cueste trabajo quiero tenerlas listas para antes de la feria.

-    Bueno, que está a punto de amanecer y no podemos retrasarnos mas.  Quede usted con Dios, hermano Julián.

-     Ir con Él vosotros también -les respondió-. Ah, y tener cuidado al cruzar las vías del tren, porque hasta mas tarde no acostumbra a venir la viuda del empleado que encargaba y ahora es ella quién hace de guardabarrera.

-      Muchas gracias por el consejo. ¡Hay que ver cómo es usted!. Pero descuide que ya conocemos el peligro que tiene éste paso a nivel y pasaremos con cuidado.

Y volvieron a darse el adios levantando las manos.





























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18 mar. 2014

ARRIMAR EL HOMBRO. . . .


(Siempre es tiempo de salvar obstáculos y buscar la manera de vivir cada día un poco mejor)



En todo el tiempo que llevamos padeciendo los efectos de la crisis económica, al principio, se nos intentaba tranquilizar desde el poder con que: "Esta situación es un problema no solo del pueblo español, si no que afecta a muchos países de nuestro entorno", "que algunos de esos mismos países lo tienen aun peor que nosotros", "que a los gobiernos les toca hacer recortes (se nos dice que son reajuste) hasta donde sea preciso aunque haya que taparse los oídos para no oír quejarse a la gente", "Que de no hacerlo así, la amenazante depresión económica que nos persigue podría eternizarse y sería peor. 

Al mismo tiempo se nos alienta con alguna frase esperanzadora como éstas: "Mantengamos la calma, que con buena voluntad y el esfuerzo compartido, mas pronto que tarde, saldremos adelante", o que "habiendo pasado media legislatura sin rescatarnos, la media que nos queda servirá para ver que la crisis está llegando a su fin". Con lo cual, la miseria incluso el hambre que está sufriendo mas de media España, pronto pasaría a ser historia para contarla. 

Entre tanto, he aquí la reflexión que hace un grupo de jubilados que se conocen de encontrarse en la puerta del colegio, cuando llevan o recogen a los nietos. El que aparenta ser algo mayor dice:

-      Lo que está sucediendo ahora, según se nos recuerda desde cualquier púlpito o plataforma, nos pasa por haber vivido demasiado tiempo por encima de nuestras posibilidades.  De ahí que, aunque duela decirlo, ahora toca austeridad y moderación en el gasto (lo que se dice arrimar el hombro) si se quiere recuperar el estado de bienestar que se venía disfrutando y que casi se ha perdido.

-       ¿Han oído ustedes lo que acaba de decir por televisión una de las "señorías" en el Congreso de los Diputados? -pregunta uno que solo lleva unos meses prejubilado y cuando le sale hace alguna chapucilla para complementar la endeble pensión que le ha quedado-. Nos dice que aguantemos la respiración un poco mas, porque la UE nos exige algunos ajustes, si queremos sobrevivir a la crisis.

-        Yo no lo he oído ni visto -contesta otro descontento- porque en mi casa llevamos mucho tiempo sin encender la tele, debido a que las noticias solo son conflictos socio-políticos, salvajadas administrativas, corrupción e injusticias, sucesos con sangre, guerras de distinto signo, o programas basura de ínfimo interés. 

-        Es igual, lo diga quién lo diga -responde uno que no se queja de nada- el caso es que si la salida de la crisis radica en aumentar recortes y no gastar volveremos, sin duda, a los tiempos del botijo, el candil, el brasero y la alpargata.

-       Ese parece ser el camino que llevamos -apunta otro con evidente pesimismo- ya que vemos cómo pasa el tiempo y cada día estamos peor. Mucho paro, mas pobreza, mas desesperanza y por tanto mas tristeza.  

Por lo tanto, es lógico que a la gente se le acabe la paciencia y reaccione furiosa contra quién se le supone poder suficiente para solucionarlo. Y lo peor es que los políticos mienten con el mayor descaro y no pasa nada.

-       Todo lo que está pasando -interviene un señor con gafas, calvo, con camisa oscura y pajarita de colores chillones, que llegó mas tarde- por la política antisocial y capitalista que se está haciendo.  Y si resultara que es verdad -añadía- todo lo que se publica acerca de los escándalos que se descubren día sí y día también, ¡ Uffff.. ! habrá que dar la razón a ese viejo periodista deportivo, cuando denunciaba que "España es uno de los países del mundo civilizado con mas golfos por metro cuadrado". ¡ Ahí es na !

Claro que con los nombres que van apareciendo y los titulares de prensa que se leen todos los días, la concepción de país modernizado y económicamente suficiente, queda en el mas absoluto entredicho.


De ahí que los ciudadanos honrados dejen de ser pacientes y salgan a la calle -insisto- a gritar en alto que ellos, como Teruel, también existen.  Que por muchas veces que el poder lo intente, con engaños no se les convencerá, porque la sociedad ya está vacunada contra la mentira. 

Con lo cual, lo de que "ya hemos tocado fondo y estamos saliendo de la crisis" mas que unas declaraciones responsables parece que intentan anestesiar al pueblo para que no despierte y se levante.

Y es que resulta vomitivo ver cómo se esquilma el erario público. Pero no es menos indigesto saber que los culpables encuentran quién les defienda incluso les aplauda, sin reparar en que los ciudadanos honrados, los mas honestos que son la inmensa mayoría,  sin hacer distinción de ideología ni credo, ese tipo de conductas les produce odio y asco a partes iguales.


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9 mar. 2014

AMIGOS


(Cultivar las amistades suele ser tan enriquecedor como moral y espiritualmente rentable)




Confieso que se me hubiese hecho muy difícil vivir sin amigos. En cada etapa de mi existencia he procurado cultivar y mantener las mejores relaciones con todo el mundo y sobre todo con aquellas personas en las que he creído poder confiar. Y debo reconocer que en todas esas etapas siempre hubo alguien que en cuanto a empatía y confianza superaba mis anhelados propósitos, por lo que terminábamos siendo auténticos amigos.

Desde aquel grupo de muchachos que compartíamos travesuras y colegio, también "animaladas" inherentes a la adolescencia y primera juventud, después de tanto tiempo transcurrido y el alejamiento de vecindad, aun recuerdo sus nombres con la dilección y estima de siempre. Eso que la gran distancia -insisto- del lugar de residencia actual entre unos y otros nos aleja mas de lo que a todos nos gustaría.

-    Yayo, ponte al teléfono que preguntan por ti -me dice mi nieto, el pequeño-.

-     ¿Te ha dicho quién es? -le pregunto-.

-      No, solo me ha dicho que es un amigo tuyo, creo que del pueblo.  Claro, que yo no le he preguntado nada mas.

Le cojo el teléfono y pregunto:  ¿Diga? . . .  ¡Hola Paco! ¿cómo estás? . . . Y estuvimos un buen rato hablando de cosas nuestras, como siempre.

Paco es uno de esos amigos de la infancia con quien cada vez que nos ponemos a hablar disfrutamos recordando lo que fuera nuestra niñez y sobre todo la bulliciosa y turbulenta adolescencia que nos tocó vivir aquellos tres largos años de guerra civil e  inmediatamente posteriores.  Pues ambos somos de la misma edad y mantenemos muy buena relación desde siempre.  Y como la filosofía que utilizamos tiene su lado positivo, a los dos nos divierte comentar que después de tantas peripecias hemos sobrevivido felizmente.

A veces hablo con otros, también amigos desde siempre, que tampoco quieren que perdamos el contacto y así evitar que el silencio pudiera distanciarnos aun mas de lo que estamos y enfriarse nuestra amistad.

Y otro tanto me ha ido sucediendo en el ámbito laboral con alguno de mis compañeros de trabajo, ya jubilados todos, con quienes aun mantengo muy buen trato  en razón de la sana complicidad que fuimos adquiriendo con el tiempo.  Y es que al no estar nuestra relación condicionada por la oportunidad ni la envidia u otros extraños intereses, a ninguno se nos ocurrió ponerle fecha de caducidad.

Hace unos días recibo una llamada telefónica en casa y al descolgar oigo una voz que pregunta por mi nombre. La reconozco y respondo:

-     ¡Hola, amigo David!. Que alegría oírte después de haber pasado tanto tiempo.

-      ¡Toma! -exclama él- la misma alegría que he sentido yo al ver que con solo dos palabras me hayas reconocido.  Eso que cuando he decidido llamarte me temía que te habrías olvidado.

-     Hombre, tu voz siempre fue y aun lo es inconfundible -le respondí en tono  halagador- y yo, particularmente, la tengo bien grabada, porque fueron muchos años los que estuvimos trabajando juntos.  Además te recuerdo que, cuando me operaron el cáncer de laringe, me mutilaron las cuerdas vocales y me quitaron la voz, pero no la memoria ni la capacidad de intuición. (Los dos nos reímos a gusto). Aunque quisiera, tampoco podría negar que en algún momento de nuestra charla nos emocionamos, ya que éste fue unos de los colegas, como se usa decir ahora, con quién mas tiempo compartí tareas laborales. También por ser él uno de los primeros en celebrar con gran  contento mi curación total, así como felicitarme por el hecho de haber podido reincorporarme sin limitación alguna a mi puesto de trabajo.

En estos últimos años, desde que me jubilara, he dedicado la mayor parte de mi tiempo a la rehabilitación de otros laringectomizados, como yo. Y a pesar de tanta dificultad y la dureza de los ejercicios en clase, de entre los que fueran "mis alumnos" tengo muy buenos amigos que también gustan de recordar conmigo aquella dura etapa que hubimos de recorrer juntos, hasta vencer cantidad de obstáculos y volver a hablar de nuevo.

¿Cuesta tanto -me pregunto- ejercer el la estima, la cortesía, el respeto, entre personas civilizadas?  yo creo que no.  Mas bien creo que eso significaría (hablo desde mi experiencia) disponerse a tratar a los otros  como nos gustaría ser tratados nosotros mismos. Lo cual resultaría, sin duda, hondamente enriquecedor.














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2 mar. 2014

EL VINO, VINO


A cualquier mortal originario de La Mancha del Quijote y criado entre viñedos, quinterías, jaraices, trujales y tinajas, percibiendo desde niño el olor a pan tierno de tahona y mosto fresco azufrado en tiempo de vendimia, ha de inquietarle que se hable del consumo de vino en términos tan negativos incluso perniciosos como a veces se habla. Para colmo, se hace con una malicia apabullante, ya que sumar el vino a las sustancias tóxicas prohibidas, como poco parece una exageración.

-   Juanito, ven aquí y tomate esta yema con vino y azúcar que te ha hecho la abuela. Anda hermoso, que verás lo buena que está.

-    No tengo gana -contesta el niño-.

-     Nunca tienes hambre, ya lo sé, pero tienes que alimentarte -argumenta la abuela- y si no comes tendremos que llevarte al médico.

El niño coge el vaso con ambas manos, cierra los ojos y se lo toma de un tirón. La abuela queda tan tranquila y el nieto se vuelve a jugar con los amigos. Y es que al salir del colegio, por las tardes, era costumbre dar a los niños de merendar un batido de yema de huevo, vino tinto y azúcar, o una orilla de pan empapada de vino con azúcar, o mosto hervido (arrope) y nadie pensaba en el riesgo de adquirir hábitos perjudiciales. Es de suponer que en Jaén esas catas serían de aceite de oliva, y en Guadalajara de miel, por ejemplo.

Por tanto, a los "manchegos" nos disgusta que se pretenda reducir el vino en la carta o menú de los restaurantes, tanto como el que figure en la etiqueta de las botellas la advertencia de que su uso podría hacer caer en el alcoholismo.  Lo cual sería una ligereza, por no decir otra cosa. Distinto sería que en centros educativos se enseñara que "consumir alcohol en cantidad excesiva puede crear adición". Con lo cual, recomendar evitar abusos, creo que sería lo correcto.

El consumo de vino, a diferencia del tabaco y otras sustancias tóxicas, si no existe motivo para evitarlo, ni los médicos lo desaconsejan. Algunos incluso lo recomiendan como complemento alimenticio.

-    Usted, como tiene unos kilos de mas -decía el nutricionista a su cliente- modere el consumo de alcohol y de grasas animales y bastará para rebajar el peso.

-     Ahora no tomo nada de eso -responde-  por que visité al médico de familia y me dijo. "de alcohol y grasa animal nada". Así de contundente.

-   Bueno, bueno, tampoco hay que exagerar -subraya el dietista- la grasa que tiene el jamón de bellota, sin abusar no es mala. Y si toma un par de copas de vino al día, sobre todo en las comidas, tampoco perjudica.

No hace mucho tiempo, en plena campaña antidrogas en que se incluía el tabaco y el alcohol, entré en una de las mejores licorerías de Barcelona y quedé maravillado al ver los expositores con botellas de vino de diversos tipos y elaboraciones. Los había (y los hay) de todas las regiones vitivinícolas de nuestro país incluso del extranjero. Pero al ver la vitrina de Castilla la Mancha no pude disimular mi orgullo de haber sido viñero y que tan a gala mantengo aún.

Después de presentarme al dependiente, hablamos largo y tendido sobre la desproporcionada campaña que se hace contra el consumo de alcohol y en particular del vino. Ni ellos entendían por qué no se hace mas publicidad educativa y se enseña la cualidad de un producto con tanto arraigo social incluso cultural como es el vino. En nuestra charla hicimos el recorrido que tiene la elaboración de los vinos, desde que se cortan los racimos en el sarmiento, hasta verlo tan lustrosamente embotellado y dispuesto para consumirlo.

-    Estos vinos -me decía el amable dependiente- hasta llegar a ser lo que son ahora, han tenido que pasar por meticulosos procesos  y diversas cadenas de elaboración que mucha gente desconoce.

-     Tiene usted razón -le respondí- aunque sobre el vino hay tanta leyenda, que pocos serán los que desconozcan los efectos provechosos que lo enriquecen. Quizás que pocos conozcan el uso que nuestras abuelas hacían del vino - me permití comentarle- Ya que ¡hasta ellas! empapaban los mendrugos de pan duro y se los daban de comer a las gallinas cuando "cluecas" incubaban sus huevos en el propio nido.

En definitiva, que a la defensa del consumo moderado del alcohol en cualquiera de sus elaborados, hay que sumar la inteligencia suficiente para evitar los excesos y con eso creo que bastaría.




















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