26 dic. 2014

Consuelo de tontos


"Como el mal es de muchos las palabras del Rey, 
en su discurso Navideño, significan más bien poco"


     Al comienzo de la crisis actual, desde el poder intentaron justificarla con que; "Este es un problema no solo nuestro, si no que afecta a muchos países de nuestro entorno" "Que algunos de éstos países están peor que nosotros" "Que a los gobiernos nos toca hacer recortes, aunque haya que taparse la nariz para no oler lo que se respira en muchos hogares" "Que de no hacerlo así, la amenazante depresión que nos persigue podría eternizarse" etc.
     También se nos intentaba animar con alguna frase esperanzadora como; "Si mantenemos la calma, con voluntad y esfuerzo, mas pronto que tarde saldremos adelante" "Que seamos pacientes, porque la crisis está a punto de ser historia". 
     Entre tanto, he aquí lo que comenta un grupo de jubilados que se conocen de encontrarse en la puerta del colegio cuando llevan o traen a sus nietos de la mano.
     - Siempre ha sido así -dice el de edad mas avanzada- ruinas económicas como ésta solo son de quienes la sufre. Por tanto, moderar el gasto es tarea de quién tenga medios y pueda hacerlo y aún así será difícil recuperar el bienestar que veníamos disfrutando.
      - Ustedes han oído lo que acaba de decir una "señoría" en el Congreso de los diputados? -comenta uno que lleva solo unos meses prejubilado- Que la UE nos exige más recortes y hay que cumplir.
       - Yo no lo he oído -responde otro que casi nunca se queja de nada- porque en mi casa llevamos mucho tiempo sin tele, ya que solo se dan conflictos políticos, casos de corrupción, guerras sangrientas o programas de cotilleo de escaso interés.
        - Es igual, lo diga quién lo diga -responde otro descontento- el caso es que si la salida de la crisis radica en aumentar recortes y no gastar, al final volveremos a los tiempos del candil, el brasero y la alpargata. 
         - Ese parece ser el camino emprendido -se queja quién con solo 50 años se ha quedado sin trabajo- sin mirar que el tiempo pasa y cada vez estamos peor.
         - Esas son las consecuencias de la política antisocial que la mayoría ha elegido -dice un señor con gafas, calvo, con camisa oscura a rayas y pajarita roja que aún no había dicho nada- porque de ser cierto todo lo que se publica acerca de los escándalos de corrupción y estafas que se descubren a diario, el ciudadano honesto y cumplidor se lo pensará dos veces a la hora de depositar su voto en las próximas elecciones.
         Sin embargo, todos ellos reconocían que las familias mas honradas y humildes se impacienten y salgan a la calle a gritar que se les tenga en cuenta, porque existen. Que por mucho que se prometa, gran parte de la sociedad está ya vacunada contra las mentiras y no les cree. Por ejemplo, eso de que "la crisis ya comienza a ser historia" parece una sobredosis de anestesia para que el pueblo no despierte.


       En definitiva, si resulta doloroso ver como se niegan servicios sociales y la gente tiene que acudir a centros solidarios en busca de un plato de comida caliente, no lo es menos saber que a los responsable se les disculpa, incluso aplaude, sin reparar en que a la mayoría de los ciudadanos decentes, sin hacer distinción de ideología ni credo, lo que les produce ese tipo de política es verdadero asco.
       Por tanto, el manido refrán que dice; "Mal de muchos consuelo de tontos", con la que está cayendo, ha perdido su significado.
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20 dic. 2014

Navidad 2014




Mensaje para los amigos de ahora y de siempre que, en éstas fiestas tan familiares, no debe  faltar.

Un abrazo fuerte a todos.

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11 dic. 2014

Madres

"El inmenso caudal de amor de las madres, 
no siempre es valorado por los hijos como merece"





     A todo lo largo y ancho de mi vida he disfrutado del amor y la calidez del instinto maternal que desprende el aliento de cuatro madres de generaciones sucesivas y en linea directa respecto del nexo familiar o de parentesco de todas ellas. Y aunque sea someramente, en la medida que pueda evitar sentimentalismos e inútiles sensiblerías, intentaré evocar lo mucho que significaron desde siempre las cuatro para este humilde mortal, cada una en su papel de; abuela, madre, esposa y hija que también es madre.
      Hoy toca hablar de la primera, de mi abuela María vía materna, a quién mis padres confiaron el que fuese a vivir con ella una vez cumplidos los dos primeros años de mi vida hasta los cinco a seis que era la edad apropiada -se creía entonces- para ir a la escuela. Mi abuela era una mujer de complexión fuerte, metida en carnes pero no excesivamente gruesa, y con una personalidad singular. Quienes la conocía bien comentaba que era una mujer muy activa, con carácter firme y muy generosa a la hora entregarse a los demás. Además era, también, muy ordenada y extraordinariamente aseada; cuidaba mucho su imagen y presumía de ser buena cocinera. Quizás que por ser la de mas edad entre sus hermanas y viuda con hijos, asumió de buen grado el matriarcado que le confiriese el resto de la familia. Con lo cual potenciaba su personalidad y reafirmaba el liderazgo contraído al tiempo que se hacía acreedora del respeto y el afecto de los que de una forma u otra dependían de ella. Pues eran pocas las cosas que se decidían en el ámbito familiar sin su influencia y menos sin consultarle. 
       Mi abuela María, con sus tres hijos solteros (ninguno solterón vocacional) vivían en un barrio obrero que la empresa del ferrocarril había construido en terrenos de la misma estación, para facilitar vivienda a sus empleados. Y mi abuelo, no se si por antigüedad o por ejercer de mando intermedio, fue uno de los primeros beneficiarios de una de esas viviendas. Beneficio, o derecho, que la empresa le respetó a su viuda, ya que uno de mis tíos ocupaba el puesto que quedó vacante al morir mi abuelo. 
       Como ya he señalado, con ellos pasé los primeros años de mi niñez y fui muy feliz. Pero al cumplir los seis años, como los colegios estaban ubicados en el casco urbano, viviendo con mis padres lo tenía mas fácil para escolarizarme. Y así pude aprender a garabatear mis primeras letras sin tener que hacer largos e incómodos desplazamientos. Ahora, cuando ha pasado mucho tiempo, unas veces despierto y otras entre sueños, aun recuerdo como algo cercano aquellos años en que mi abuela María me acunaba sobre sus brazos y me besuqueaba la frente antes de llevarme a la cama. Tal vez lo hiciera siguiendo algún ritual respecto a la educación recibida de sus mayores o porque, al hacerlo, rememoraba sus años de madre que había criado cuatro hijos y sabía que con ello "mi niño" como le encantaba llamarme, dormiría sin congojas ni miedos fantasmagóricos. Mas de una bronca se llevó la sirvienta porque si ésta me cogía para dormirme, siempre me cantaba una nana que decía:
"Duérmete guapo 
que viene El Coco
 y se lleva a los niños 
que duermen poco"

      Y claro, con esa letra, cuando el sueño me vencía me quedaba dormido abrazado a ella por temor a que llegase El Coco y me llevara con él.
         Mi abuela María, como la mayoría de mujeres de aquellas viejas generaciones, no sabía leer ni escribir. Solo tenía la formación que se adquiere ejerciendo "sus labores", cuidando su casa y dando cariño a los suyos. Ella, como no tenía marido, tenía que administrar la economía familiar consistente en el jornal de cada uno de sus tres hijos (no se si cobraba algo por ser viuda de un mutilado de un brazo en accidente laboral) y aunque los ingresos no fuesen muchos, como estaba acostumbrada a echarle imaginación y contar con los dedos, fue capaz de reunir unos ahorrillos para la vejez. La prueba es que mis tíos se independizaron y ella, en su casa,  se mantuvo sin excesivas estrecheces hasta el final de sus días.
         Ahora, desde la distancia en el tiempo, sin el remordimiento de haber sido el peor de sus nietos, sí creo que no supe apreciar las caricias de que fui objeto esos años de mi niñez a su lado, ni corresponder al infinito amor recibido de ella hasta que murió. Sin embargo, de lo que estoy convencido es de que nosotros, los abuelos de ahora y de siempre, celebramos las gracias de nuestros nietos y nos ilusiona verles crecer. Y mi abuela María pudo ser un buen ejemplo.
3 dic. 2014

Adolescentes




"La personalidad del ser humano se conforma 
en la adolescencia o la edad del pavo"







   
En los años treinta y hasta finales de los cincuenta del siglo XX, en las amplias zonas rurales del centro geográfico de nuestro país donde se concentra la población más rústica y muchas veces ignorada, los muy jóvenes y adolescentes de aquella etapa y que aún capeamos los bandazos de la vejez, a poco que forcemos la memoria encontraríamos episodios tan insólitos -por no llamarles otra cosa- que justificarían lo complejo y difícil que nos ha resultado conformar nuestra personalidad. No solo por la huellas que en muchos de nosotros dejaran los horrorosos efectos de la guerra civil (1936-1939) que también, si no porque las carencias de la post-guerra fueron tantas, que aquello no parecía terminarse nunca.

     Entre tanta pobreza y miseria, conforme fuimos creciendo, nos íbamos despegando de aquél retraso integral al que nos condenaba tanto infortunio, con el deseo de avanzar e intentar llegar lo antes posible a alguna parte. Nuestros mayores, para que no perdiésemos la esperanza, nos intentaban consolar con ese refrán popular que dice; "No hay mal que cien años dure". Pero la inquietud propia de la juventud,  a los que íbamos cumpliendo la mayoría de edad y haber tenido que salvar tantos imponderables, nos sirvió de lanzadera para huir hacia adelante libres de ataduras y sin sentimiento de inferioridad. Algunos, entre los que no me importa incluirme, nos aventuramos a salir hacia lo desconocido sin el pleno convencimiento de que obrábamos bien. Y eso fue así debido a que la falta de formación nos limitaba la capacidad de decisión de cara a orientar nuestra vida hacia un futuro mejor que el que nos ofrecería nuestro propio lugar de origen. Pues la lejanía de un horizonte mínimamente halagüeño era tal, que nos lo mostraba cada vez más distante y casi imperceptible. Y ese recelo nos mantuvo inertes e inmovilizados dentro del ámbito familiar y doméstico en que cada cual teníamos nuestro techo mas o menos asegurado.

     Es justo recalcar, insistir que en aquél tiempo hubo gente que por diversos motivos emigraron a otros pueblos, igual dentro que fuera de nuestras fronteras, dando lugar a que se deshabitaran amplias zonas rurales en perjuicio de las poblaciones mas pequeñas. Familias que vivían de lo que producían unas pequeñas parcelas de terreno cultivadas por ellos mismos. De ahí que los jóvenes intentaran dirigir sus pasos hacia núcleos urbanos, lugares industrializados y mucho más prósperos, que tuviesen algo digno que ofrecerles. Gentes que con el tiempo se adaptaron a las costumbres del lugar de destino y no volvían a su tierra de origen salvo en épocas de vacaciones.

     No obstante y a pesar de el fenómeno de la emigración, hay que felicitarse de ver que a esa otra gente del agro español, que se resistieran a abandonar el campo y al amparo de la previsible mecanización de los trabajos agrícolas y por supuesto la ganadería, los excelentes medios de transporte para mercancías, así como la facilidad para comercializar los productos autóctonos.  Todo ello junto a la confianza de ver elevados los niveles de producción igual en cantidad que en calidad, hizo que su esfuerzo fuese suficientemente rentable y a la vez reconocido. La mejor formación del agricultor significó que el mundo rural sea actualmente tan respetado como cualquier otro.

       Igualmente hay que reconocer que muchos de nosotros, quién nos aventuramos a correr el riesgo de equivocarnos, aun no hayamos encontrado ni un solo motivo para arrepentirnos de hacerlo como lo hicimos. Sin que la decisión tomada haya significado que nos olvidáramos de donde venimos.

      Pues recordar lo mejor de nuestra infancia y adolescencia, por dura que fuese, representa mantener vivos nuestros principios desde lo más elemental. Y hacerlo desde la distancia (un montón de leguas) y habiendo pasado tantos años, solo puede explicarse desde el corazón mismo. El afecto hacia lo que, sentimentalmente, nos es propio no caduca nunca.





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20 nov. 2014

Fe, esperanza y poco más

"Algo habrá que hacer mejor, 
para que los creyentes no perdamos la fe".



    Si lo que se cuenta a los cristianos de buena fe desde los púlpitos sobre la existencia de Dios es cierto y la muerte y resurrección de Jesucristo también, siendo éste hijo de una familia tan pobre (recordemos donde nació) muchos entraríamos en las iglesias para encontrarnos con Él y pedirle que encabece las manifestaciones en las que se reivindica sobre todo justicia social. ¡Qué mejor que los pueblos, de la mano del Dios Todopoderoso se interesen por esos millones de ciudadanos del mundo que pasan hambre, frío y sed, muchos de ellos enfermos crónicos condenados a malvivir desatendidos y a terminar prácticamente ignorados!

-     Una limosa, por el amor de Dios -imploraba una mujer joven, con un niño en sus brazos, a la puerta de la iglesia parroquial del barrio-.

-     "Perdone, por Dios" -era la respuesta mas frecuente de los fieles que acudían a la misa dominical-. Muchos de ellos, ni la miraban.

   Ante una situación de crisis económica y de valores, tan despiadada como la que estamos sufriendo, nuestro padre celestial castigaría -sin duda- a los avariciosos, que escudados en el reclinatorio y la confesión, en nombre de ese mismo Dios misericordioso, se abrazan como lapas al capitalismo irreflexivo y especulador que actualmente domina al mundo moderno.
    Para los creyentes, el Dios creador del universo debería utilizar toda su fuerza contra esos individuos envilecidos, que con el poder y el dinero públicos que sus convecinos han puesto en sus manos, disfrutan humillando las clases mas modestas y desasistidas de la sociedad. Y si Jesucristo, como se predica insistentemente, repito, vive dentro de todos nosotros, pocos serán los que duden que Él pondría freno a tan sangrante injusticia social y haría que todos fuésemos más humildes, mas humanitarios y por supuesto mucho mejores de lo que somos. Es más, si los cristianos de buena fe se lo piden, cuando el hambre y la miseria amenaza a más de media humanidad, con el dinero acumulado por esa minoría rebosante de poder y de riquezas, exenta de escrúpulos y con el alma podrida por la avaricia, el hijo de Dios les obligaría a confesarse y poner a disposición parte de lo que les sobra (¡Ojo! solo de lo que les sobra) para que gobernantes decentes, desde la administración pública, hiciesen el mejor uso de ello.
    Pues con ese capital sobrante, administrado -insisto- por gente capacitada y honesta; gente como Dios manda, sería más eficaz la lucha hacia la erradicación de la desenfrenada y brutal depresión económico-social que sufren tantos pueblos  y tantas familias, todos hijos de Dios, por culpa de los corruptos. Es decir; viviríamos en un mundo humanizado, que acepta la diversidad y lucha contra todo lo que se oponga a crear un espacio donde los hombres/mujeres nos respetemos y podamos convivir felizmente.




   Lo triste es ver con qué descaro y desfachatez, los políticos -poco importa el color y las siglas que luzcan- nos mienten para llegar al gobierno y una vez alcanzado el poder, la buena fe de pueblos enteros es ignorada olímpicamente incluso traicionada. Políticos empeñados en obtener dividendos a toda costa, sin importarles quién ni cuántas familias quedan tiradas en las cunetas.
   De ahí que la valoración de los ciudadanos respecto de los políticos, en general, sea de absoluto rechazo. Y lo que es todavía más grave; que al paso que vamos, si nadie cargado de razón da un puñetazo en la mesa y dice ¡basta!, ni con la ayuda de Dios las generaciones que nos sucedan podrán hacer mucho más, por aliviar la pobreza, de lo que se hace ahora.

   En cualquier caso no desesperemos, porque todo tiene un límite. Y como decían mis abuelas:

"Con fe y esperanza,
a la larga,
todo se alcanza"

   Mantengamos pues la fe a ver si la Divina Providencia, harta de presenciar abusos e injusticias, se apiada de todos nosotros y en particular de los más necesitados. A ver. . . .
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7 nov. 2014

Pajarracos



"Tan sabia es la naturaleza, que hasta 
a lo mas malo le concede utilidad"




     Confieso que todas las aves me parecen bonitas excepto aquellas de mayor tamaño, feas y con nombre desconocido. Es decir, aves a las que mi pequeño Sopena denomina pajarracos. Otra de las aves que sin ser grande ni fea me cae fatal es la Gabiota. Y no es que odie a ninguna en particular, hasta el extremo de desear su extinción, ni mucho menos. Se que la naturaleza es sabia y seguro que, en según qué aspecto, a todas les otorga algún beneficio.
     Pero como mi curiosidad por lo desconocido no tiene límite, sigo leyendo y veo que otra definición del palabro pajarraco es; "persona disimulada y astuta". Por lo que deduzco que a los individuos disimulados y astutos, esos que suelen pasarse de listos, si sus marrullas son descubiertas, llamarles pajarracos no es insultarles. Y como esas personas que usan la astucia por encima de su capacidad personal y aprovechan cualquier oportunidad para medrar, se trate de políticos con cargo, funcionarios puestos a dedo, banqueros sin escrúpulos, arquitectos iluminados, presidentes de inmobiliarias y clubes de fútbol, etc. con la que está cayendo no me queda otro remedio que referirme a ellos y la tropa de seguidores -ellos sabrán por qué- les ríen las gracias incluso les aplauden.

     -Ya has visto como viene Alejandro? ¡Qué diferente! Con la imagen pobretona que daba cuando se marchó -decía una vecina a mi esposa refiriéndose a quién había compartido con ellas vecindad y juegos de infancia-.

     - Si, ya lo he visto -respondió mi mujer- y cuando por educación le he saludado, mirándome con cierta indiferencia, me dice que casi no me conocía (ríen las dos). Claro que yo no tuve contacto con él aunque fuésemos vecinos de toda la vida. Nuestros padres si tenían trato, pero tú sabes muy bien que a mí nunca me gustaron las maneras de ser de Alex. Siempre me pareció un estúpido, fanfarrón, y si podía lo evitaba.

     Alex era un hombre fuerte físicamente, sin estudios ni formación profesional alguna, pero tan vividor como el que más. Y como las tareas agrícolas le eran penosas, siendo aun joven se marchó a buscarse la vida en otra parte. Creo que tuvo suerte y se colocó en una gasolinera en las afueras de un pueblo de la provincia de Valencia. Al poco tiempo se supo que se casó con una hija del dueño del surtidor. Y como el suegro era una persona con influencia política, en las elecciones municipales de aquél pueblo lo puso en la lista del partido de sus preferencias y el pollo obtuvo una concejalía en el Ayuntamiento.
     De tanto en tanto venía a su pueblo a visitar a la familia y aprovechaba para hacerse notar por sus logros entre sus paisanos, recorriendo bares y tabernas para no verse solo, ya que amigos en el pueblo dejó muy pocos.

     - ¡Hombre, Paco! Qué alegría verte. ¿Como estás? -dijo Alex a un viejo conocido tendiéndole la mano-.

      - Hola, yo también me alegro de verte -le respondió cortésmente este paisano- Ya sabía que estabas en el pueblo, pero no te había visto. ¿Ese descapotable azul que hay aparcado en la calle es tuyo?.

     - Sí, y tuyo también. Lo tengo ya cierto tiempo -añadió- pero lo uso poco, ya que los concejales en nuestro Ayuntamiento, siempre tenemos un coche oficial disponible. Si te gusta y quieres probarlo, toma las llaves y das una vuelta con él.

      - No, muchas gracias. A mí me gustan los coches pero me conformo con llevar mi todoterreno y el tractor agrícola que tenemos en casa. Y a ti te deseo que lo disfrutes con salud.

      La frialdad con que respondían los paisanos de Alex al saludo de éste, y el desinterés que evidenciaban al escucharle, no cabe duda de que todo era fruto de la antipatía que él mismo había acumulado antes de marcharse. También, porque algunos de los que mejor le conocían asociaban -con razón o sin ella- su inmersión en la política para enriquecerse, precisamente cuando el clima de corrupción está asfixiando a más de medio país.
      De ahí que las visitas a su pueblo acostumbrara a hacerlas casi siempre solo y para pocos días. Su esposa y una hija que tenían se cansaron de acompañarle ya que, excepto para algún familiar cercano, para la gente del pueblo nunca dejaron de ser forasteras.













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5 oct. 2014

Competencia televisiva

"Las televisiones funcionan mejor o peor 
según aumentan o disminuyen las audiencias"



     Hay personajes televisivos que, aunque no lo parezca, son de carne y hueso como los demás mortales, con sus debilidades y sus vicios, también con sus sentimientos y sus aficiones. Y algunos de estos "personajes", los de la tele en particular, según en el ámbito o entorno en que se mueven, si se dejan llevar por su ignorancia o fantasías, igual encuentran acomodo en cualquier programa que sea adecuado para lo que ellos pretenden o quieren hacer. Veamos, si no, un par de ejemplos de gran tirón en la pequeña pantalla.

El primero que se me ocurre se convirtió en "Princesa del Pueblo" por méritos propios, cuyo título, para el canal que la ha proyectado,  no deja de ser un verdadero acierto. Pues no se olvide que las audiencias mandan mucho. Y mientras la imagen, el  modo de ser y decir del personaje en cuestión interese a la gente, como llena todos los días, seguirá en plantilla y cobrando lo suyo.

     Y otro tanto ocurre con quién se conoce como "La Fantástica", auténtica maestra en manejar y administrar sus propias fantasías, valga la redundancia,  a la hora de exhibirse. Claro que esta última se desenvuelve a un nivel mucho mas lustroso que el de la primera, sin que ello signifique que aquella sea culpable de no haberse educado en buenos colegios, como sí pudo hacer esta. Esta última dice haber pasado por la Universidad y hacer biología aunque no ejerza. Mientras la otra -según confiesa ella misma- es hija de una familia humilde, que a muy temprana edad tuvo que ponerse a trabajar para aportar ayuda económica en casa. 

     Lo mas importante, y ese el mayor mérito, es que las dos se hayan igualado respecto a su calidad de personaje público y hayan alcanzado parecida fama empleando sus particulares habilidades. Y como con su actitud, ni la una ni la otra hacen daño a nadie, ambas tienen el reconocimiento de una audiencia fiel y numerosa todos los días, que es lo que importa a quién les paga. Además, se nota que les divierte su trabajo incluso son conscientes de que entretienen a mucha gente y eso es de agradecer.

     Sin embargo otros personajes, por cierto también mujeres, merecerían mas espacios en los medios de comunicación, para que la gente comprobara que son igualmente de carne y hueso aunque tampoco lo parezca. Me refiero a esas primeras damas de la política, todas ellas de la misma cuerda ideológica e igual autoridad en la ciudad donde ejercen el poder, que cuando aparecen en escena, sea por exigencias del guión o por decisión propia, pocas veces pasan desapercibidas al no saber disimular su falsedad, ya que con el poder que atesoran, actúan sin importarles si hieren o no los sentimientos de los demás incluso los de sus propios y bienintencionados avalistas. Es decir; el de los conciudadanos suyos que con una simple papeleta en una urna, con la mejor voluntad, las elevaran al lugar que ocupan.

     Ahora, por si faltaba algo, aparece otra señora con autoridad en el mundo de la política y la empresa -creo que tiene varias-  diciendo que ella como empresaria con experiencia "no contrata a mujeres de entre veinticinco y cuarenta y cinco años de edad, porque pueden quedarse preñadas y ser un problema para la buena marcha de sus negocios".

      A este último personaje no puedo, ni quiero, dedicarle ni un minuto más porque, además, dice ser madre de seis hijos porque ella sí pudo y quiso.  Y si no quiero dedicarle una línea más sobre lo que pienso de ella es porque si lo hago se me dispararía el teclado del ordenador.

     Solo añadiré que es vergonzoso y hasta repugnante lo expresado por este último "personaje", especialmente por ser mujer y madre. Pero es lo que hay.






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23 sept. 2014

Dependencia


"Pobre de aquel mortal que crea que su bienestar 
depende solo de la voluntad de Dios".


   
Quienes llegamos a muy viejos, que por fortuna y gracias a la ciencia estudiada en las aulas y ejercida en los laboratorios, somos cada día más, en alguna medida, todos acabamos siendo lo que se ha dado por llamar "dependientes". Aunque hay quién cree que lo bueno o lo malo que nos pasa es porque así lo dispone la Divina Providencia.

Sin embargo, en opinión de muchos, el auxilio o la ayuda que recibimos de nuestros semejantes suele ser tan eficaz, o más, que el amparo o beneficio que al parecer de algunos -insisto- nos viene dado por gracia de Dios. Es más, yo diría que la asistencia de especialistas,  médicos,  y personal auxiliar de centros sanitarios, cuando nuestra salud comienza a quebrantarse, se hace imprescindible recurrir a ellos antes de esperar a que se produzca algún milagro. Y es que las personas muy mayores, si al desgaste físico y natural del organismo por el esfuerzo y los años acumulados añadimos alguna dolencia más, sea física, sensorial o cerebral, pretender vivir sin necesitar el apoyo de quién tengamos a nuestro alrededor, sea familiar o persona contratada para auxiliarnos, sería poco menos que comportarnos como unos inconscientes.

      ¿Que por qué digo esto? Pues porque ahora, a mi edad, he sido objeto de una doble y delicada intervención quirúrgica, y al margen de la asistencia médica recibida y los servicios de enfermería que han sido impecables, en los diez días de agosto (mes vacacional por excelencia) que he estado hospitalizado y he dependido de todos ellos, me ha dado tiempo a observar cómo trabaja el personal responsable de la sanidad pública en grandes Hospitales de nuestro país, tan depauperado sobre todo por la clase política en estos últimos años.
       La delicadeza en el trato recibido a todos los niveles, desde la jefatura de los diversos servicios hasta los efectivos de enfermería incluso los encargados de la limpieza, solo de ver cómo se mueven para estar cada cual donde tiene que estar, haciendo lo que tiene que hacer en cumplimiento de su particular cometido, a cualquier beneficiario se nos ocurrirían solo alabanzas. La profesionalidad demostrada de tan humanitario colectivo y sus animosas palabras de consuelo, a muchos pacientes nos servían de gran estímulo psicológico, complementando la terapia específica aplicada a cada uno de nosotros.

       Ni que decir tiene que en el Hospital he tenido todo lo necesario, según indicación médica, igual que el resto de pacientes con los que he compartido sala esos días, ya que las quejas no se han oído por ninguna parte, ni a hora alguna. La coordinación de los servicios asistenciales en todos los turnos ha sido tan perfecta, que las necesidades de cada enfermo han sido cubiertas puntualmente durante las veinticuatro horas, igual los turnos de mañana, tarde y noche. Y como no me quedaría tranquilo si no digo a que Hospital me estoy refiriendo, diré que se trata del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona.



     
Ahora, obtenida el alta hospitalaria y recibidas las instrucciones pertinentes sobre los cuidados que aun necesitaré mientras convalezco, igual mi esposa que mi hija se encargarán de asistirme en nuestra propia casa, con la confianza de que si lo necesito cuento con  el recurso de acudir al consultorio médico que corresponda. Por tanto, ahora se trata de comportarme como cualquier convaleciente disciplinado y evitar cometer alguna torpeza que pudiese retrasar incluso perturbar el ritmo de mejoría hasta la curación total.

      Y si digo lo de "convaleciente disciplinado" es porque con mi experiencia sé que es una actitud incuestionable.
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17 sept. 2014

A remate vendimia



"En La Mancha, rematar de vendimiar significaba 
clausurar las jornadas de trabajo mas intensas del año"




-    Ya he visto el montón de basura que estáis reparando para el melonar del año que viene -decía el hermano Pedro a un vecino que tenía fama de buen criador de melones y sandias-.

-     Bueno, ahora estamos amontonándola en la era y remojándola con vinazas para que se pudra durante un tiempo sin removerla. A remate vendimia, antes de meternos en el frío del invierno, le damos unas vueltas para que se mezcle la sirle de las cabras con la de las cuadras de las mulas. Y como hacemos siempre; una parte se la echamos a las viñas que vemos que lo necesita y la otra parte  la seguimos arreglando para sembrar los melones.

-      Es lo que hacemos nosotros, pero como de la era nos la quitaban algunos años, ahora la dejamos en el basurero del cercado y cuando la sacamos es para llevarla directamente al terreno que decidimos abonar.

-      A nosotros no nos la quitan de la era, porque la familia que tenemos viviendo en el cuartillejo ya se encarga de vigilar.

      Temas como éstos, y otros parecidos, eran los que se trataban entre los agricultores reunidos en el casino, en los bares, en las posadas, incluso en los corrillos de la plaza. Lo cual no significaba que la gente abandonara sus tareas agrarias, ni mucho menos. Si no que unos lo hacían porque tenían quién hiciese su trabajo y otros, los domingos por la tarde y días lluviosos que no convenía pisar ni remover la tierra para no embarrarla, también acostumbraban a salir de casa y juntarse con los amigos. 
       Ese tipo de tertulias o casinetes, muy habituales entre la gente parda del lugar, resultaban muy provechosos porque valían para documentarse sobre lo que tuviese el mas mínimo interés acerca de la buena marcha de cualquier cultivo y los trabajos apropiados en cada temporada.

-     Como es que estais cortando todos los chaparros del aza de "las balsillas" -dice uno a otro del corro- ¡Es que lo vais a poner todo de viña el año que viene?.

-      No, no es para poner todo de viña el mismo año -responde el aludido- estamos cortando los chaparros y los enebros, que hay muchos, sacaremos las cepas y toda la leña que se haga, para una vez despejado, levantarlo con la vertedera gorda y limpiarlo de raíces y piedras, que saldrán, muchas. Después, como estará unos meses de barbecho, le daremos unas vueltas de arado y en noviembre sembraremos la mitad de trigo, y el resto lo seguiremos cuidando para sembrar los melones y unos pocos garbanzos. Y al final del otoño, le damos otra vuelta de vertedera y ponemos de viña lo que se pueda. 

-    Es lo que hicimos nosotros en "la garza". Limpiamos en terreno de monte bajo que era lo mas abundante, cortamos algunos chaparros, no todos, dejamos los mas frondosos que echaban muchas y muy buenas bellotas, y lo tuvimos de barbecho hasta que llegado su tiempo lo sembramos de cebada. Y una vez recogido todo lo de la era, alquilamos una vertedera apropiada para cinco mulas y en febrero lo pusimos de viña. En los mismos hoyos de la postura echamos basura y sembramos los melones. ¡Oye, se ve que como la tierra  era casi virgen, creo que nunca tuvimos mejor melonar que aquél!

   
Como he señalado antes, ese era el tipo de temas que propiciaban conversaciones muy animadas y, además, sustanciosas. Pues unos y otros contaban sus experiencias y a todos les servían para documentarse ellos mismos, sin necesidad de asistir a ningún cursillo en escuela alguna. Entre estas gentes, siempre hubo algunos que gracias a ese aprendizaje y algún manual del agricultor que caía en sus manos, se convirtieron en verdaderos capataces.

      Al final, estos experimentados personajes sin alardear de titulación académica, se hacían escuchar por la gente como si fuesen auténticos profesores.





10 sept. 2014

DELINCUENTE CONFESO



"Si quién delinque confiesa el delito cometido, 
la palabra "presunto" deja de tener lugar"



    Como la corrupción es algo que viene de antiguo, aunque ahora sea de actualidad rabiosa, amparado en la libertad de opinión, me permito referirme en este espacio al daño que han hecho Jordi Pujol y su familia a Cataluña, con sus constantes y solapadas golferias. El escándalo es de tal dimensión, que el señor Pujol no solo ha hecho añíscos el buen nombre de esta tierra y sus gentes en los más de veinte años que ha sido presidente de la Generalitat, si no que con su insaciable avaricia nos ha puesto a la cabeza de los países mas corruptos de Europa. Aprovecharse del cargo para abusar de los honrados ciudadanos que han confiado en sus gobiernos durante casi ¡treinta años! no es un delito menor.
    El trapicheo que se traen con el dinero de todos, vía Andorra, Suiza, o la Conchinchina, . . . para acabar engrosando cuentas a nombre de empresas fantasma vinculadas a familiares directos, o testaferros sin escrúpulos, después de todo eso, si la justicia actuara sin contemplaciones (que no lo hará) estaría más que justificado. Se ha propagado tanto este escándalo, que a la familia Pujol Ferrusola le llueven cataratas de toda clase de insultos y calificativos ofensivos desde los cuatro puntos cardinales, y no es para menos.

DE MOLT HONORABLE PRESIDENT
A DESPRECIABLE DELINCUENT

Y es que los receptores de esos millones robados al erario público, parapetados en la "honorabilidad" del patriarca del clan, han acumulado fortunas no declaradas y se pasean libre y abiertamente como si la insultante inmoralidad con que han actuado no fuese con ellos. Sin embrago, muchas familias decentes que cumplen religiosa y responsablemente con sus deberes de ciudadanía, una tras otra van cayendo como moscas en el pasto del hambre sin que la justicia se preocupe de su situación, ni los políticos de turno (yo diría que de relleno) tampoco.

    Como ciudadano de Cataluña, con derechos y deberes, desde los negros tiempos de la dictadura, he proclamado a los cuatro vientos y sin dobleces, sentirme profundamente orgulloso de serlo. Ya en democracia, nunca voté a la coalición CIU ni a ninguno de los grupos que se hayan declarado nacionalistas, menos aun a los nacionalistas de derechas, por aquello que oí decir al recordado Marqués de Villalonga, que alguna experiencia tendría. "Si un asalariado vota a la derecha, cuando menos, comete una soberana estupidez". Aunque siempre acepté la voluntad de las urnas, por creer que en democracia es lo correcto.

     Lo de la familia Pujol se ha hecho público de manera sorprendente para el conjunto de los españoles y en particular a los catalanes de bien. El mismo señor Pujol confiesa tener en Suiza, durante muchos años, un dinero heredado de su padre, y que lo ha tenido tanto tiempo sin declarar "por no encontrar el momento de hacerlo". Tal vez la cantidad es tan irrisoria -pensamos unos- que ni valía la pena tenerla en cuenta. O por el contrario -pensarán otros- la cantidad es tan sustanciosa que no lo hizo por si nos recordaba la implicación de la saga de los Pujol en el caso, casi olvidado, de Banca Catalana. De cualquier manera, gracias a los medios de comunicación, sabemos las atrocidades (algunas presuntas) que otros líderes políticos han cometido a lo largo y ancho de la geografía española. Han sido tantos los que han atentando contra el bolsillo y la moral de los ciudadanos que dicen representar, que el descontento general de la población ha propiciado que afloren personajes ilustrados políticamente, de nuevas generaciones y con inquietudes anti-sistema, que por puro empeño intentarán demostrar a la mayoría de ciudadanos que los españoles merecemos otra cosa.


El humilde mortal que esto escribe, ni afirma ni niega. Todo será cuestión de usar la calma y esperar un poco más, a ver si al señor Forges se le da ocasión para añadir una cuarta mano tendida que signifique fraternidad.













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2 sept. 2014

Tiempo para recordar

"La vejez da de sí para recordar. También para agradecer"


   Después de tomarme dos semanas de "vacaciones" y aprovecharlas para que los médicos reparasen alguna pieza  desgastada del motor de mi organismo, ya que en los controles rutinarios me detectaron señales de riesgo de avería preocupante.  Con lo que si se actuaba inmediatamente aun podía ser evitable. Así que, sin dudarlo, me dejé llevar de sus recomendaciones y aquí estoy para contarlo.
   Ahora, en casa, y con la asistencia que corresponde en estos casos, convalecer de una enfermedad con intervención quirúrgica de por medio, si no aparecen complicaciones, me está pareciendo un "coser y cantar". Tal es así, que acabo de pasar la consulta ambulatoria de rigor y el médico (en mi caso una doctora) me ha encontrado tan recuperado que me autoriza a que comience a hacer vida normal, marcando -eso sí alguna que otra limitación. Aunque yo creo que eso me lo aconseja mas por viejo que por enfermo.

   Como en estos días de semi-reposo he seguido por internet las Ferias y Fiestas de mi pueblo (por mucho tiempo que pase ausente no puedo evitar decir que Tomelloso es "mi pueblo) el extraordinario esplendor con que se han celebrado este año todos sus actos, aunque parezca una bobada, creo que han acelerado mi mejoría y de alguna manera tenía que agradecerlo. Además, un pariente nuestro muy querido, ausente como nosotros ya muchos años, nos ha enviado vídeos sobre lo mas sobresaliente de de estas Fiestas. 
Por tanto, ver a tanta gente de todas las edades participando de unos festejos, concursos incluidos, con tanto brillo como los tomelloseros saben dar a todo lo que tocan, para este humilde y octogenario ausente, el milagro que supone los medios de comunicación actuales ha hecho que lo viviese tan de cerca como hasta hace pocos años lo venía haciendo en presencia.

   Entiendo que ahora, igual quien haya contribuido a su organización que quienes lo hayan disfrutado en la medida que hayan podido, todos merezcan superar la "resaca"  que conlleva una semana de excesos, y recuperar energías para lo que viene después; la vendimia. Campaña de ilusionado y común esfuerzo, que permite recolectar el producto estrella del lugar, rogando que la meteorología no entorpezca su realización y acabe sin incidentes.

   Así que desde la distancia, solo en kilómetros, con la natural añoranza de haber compartido fiestas y trabajo, en mis años jóvenes, con gentes de mi generación, a todos los vecinos, a mis paisanos les deseo lo mejor.




   Ah, y por lo que he leído, la cantidad de uva este año no será lo abundante que años anteriores, pero si no he leído mal, la calidad es excelente y lo compensará.

  Un abrazo a "mi pueblo".



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10 ago. 2014

VACACIONES




Cuando se van a cumplir ¡35 años! de mi laringectomía por cáncer en la garganta; cuando ya tenía prácticamente olvidado todo lo que me costó superar el silencio a que me condenara el quirófano en el año 79 del pasado siglo, solo me faltan horas para volver a pasar por él, confiado en sobrevivir a otro cáncer y superar con éxito las secuelas a que haya menester.

Los médicos me dicen que tengo mucho a mi favor para salir airoso del trance; que todas las pruebas preoperatorias dan signos favorables para ser intervenido,  por lo que perder tiempo sería correr un riesgo innecesario. Además de mi buen estado general -dice el cirujano- tengo a mi favor el carácter optimista con que afronto la dificultad y calor amoroso de mi familia.

Si todo sale como espero y deseo, para mediados de septiembre que habré terminado las "vacaciones" ya os contaré lo que considere positivo de esta historia.

Feliz verano, una vez más, y hasta septiembre D.M. 

Saludos cordiales






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14 jul. 2014

DEBAJO DE LA SOMBRILLA



Un espacio sin humos, libre de los rayos de sol directo y con un botijo de agua fresca, 
ha sido el lugar elegido para descansar y recordar.






Reconozco que estoy en pecado permanente, por no haber leído toda la poesía que convendría leer si queremos tener lustrados y engrasados los goznes de la puerta que conduce a una de las ramas mas enriquecedoras de la cultura.

Ahora, ya es demasiado tarde. Solo me queda el tan manido recurso de lamentar no haberlo hecho, con la fácil excusa de no tener tiempo. 



Sin embargo, como quiero tanto a mi tierra, cuna natural de tantos y tan magníficos poetas,  igual que me atrevo a enjaretar algún comentario sobre mi vida en ella, aunque me haya desprendido por unos días del ordenador, me voy a permitir transcribir unos versos de N. Del Hierro, dedicados a nuestros ilustres poetas y paisanos Eladio Cabañero y Félix Grande, publicados el la revista Alambor en 1982, cuyo título es:

¿AGRICOLA?

Dice así:

La toza, los arreos, el arado
romano. . . cosas, todas,aquellos
que un día fueron sabia de granero, 
están ya, con el polvo de los años, 
en el rincón mas solo de la cámara.
Me he asomado y he visto -lejanísimamente- 
la historia del abuelo:
el sudor
chorreando su piel; amaneceres
de siembra o recogida; mediosdías
de fiebres estivales;
hacinadas de mies o trillos recorriendo
la interminable esfera de la parva.
Fue como un tajo largo por la vena 
del surco:
                    los barbechos clavaron
la raíz de la grama en su abandono,
y Ceres, solitaria, estremeció
su latido de amor y de cosecha.
Se llamó emigración a la palabra
y en las calles quedó la parsimonia
de los años mas últimos:
                                      los cuerpos
curvados de unos seres consumidos.
Lo demás fue un escape:
                                      Habitaciones
con derecho a cocina, letras, firmas
que prolongaban la razón de un piso
y la angustia vital, el adentrarnos 
cada día en un mundo siempre extraño. . .
. . . he vuelto. . .
                            .  . . y los eriales justifican
el desgarro saliente de las cribas
y últimas penas del abuelo,
su cruda desazón, antes del "viaje".

Después de todo, como ahora tiempo no me falta, me lo he pensado mejor y desempolvaré algún libro de poesía de los que duermen placenteramente en los estantes de mi modesta librería, que aunque sea un poco tarde le echaré un vistazo.






















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29 jun. 2014

POLITIQUEO




Aunque cueste decirlo, alguno de los elegidos para dirigir, tutelar, gobernar, aprovecha el cargo para enriquecerse y no pasa nada.





Es triste reconocerlo, pero con todo lo que se está viendo, leyendo y oyendo acerca del comportamiento del poder en nuestro país, el trapicheo que se llevan entre políticos, banqueros, patronos, sindicalistas, . . . unos acomodando leyes a conveniencia y otros disponiendo de caudales públicos como si estos no tuviesen dueño, ni destino planificado, al ciudadano mesurado, sencillo, honesto, cumplidor, esa clase de tropelías le sientan peor que una patada en la entrepierna.

Por lo tanto, reproducir noticias de las que los medios de información publican todos los días y la gente no deja de comentar en la calle, sería un hartazgo tan indigesto como el de dar nombres de personas con poder, implicadas (presuntamente) en cantidad de asuntos turbios de gran miseria moral, pero no me apetece hacerlo. 

Así que prefiero transcribir unas frases de las que anoto en mi cuadernillo, cada una de ellas con el nombre de su autor,  que en mi opinión encajan, esencialmente, en este pequeño espacio.

Son éstas: 

"Si las leyes que se dictan son gravemente injustas, no solo deben desobedecerse, si no que ni siquiera merecen el nombre de ley"
Santo Tomás de Aquino

"Mi abuelo era un hombre valiente, solo le tenía miedo a los idiotas. Le pregunté por qué y me respondió; Porque son muchos, y al ser mayoría eligen hasta al presidente"
Facundo Cabral

"Nuestro único dilema histórico, en España, es saber si este país es una mierda, o esta  mierda en un país"
"Perich"

De cualquier manera, como ya estamos en verano y habrá quién necesite tiempo para descansar, este humilde mortal también se retira unos días para cumplir con tan loable formalidad. No sin antes, eso sí, desear a mis amigos y amigas lo mejor de lo mejor. 






¡Buen verano y Felices Vacaciones!













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9 jun. 2014

NI POR ESAS!



Cuando se cree en algo que inspira confianza y, al final no responde a nuestras expectativas, 
lo que le sigue es una profunda frustración.






Después de contraer cáncer de laringe y pasar por el quirófano, dejándome la voz y el olfato en él, para reintegrarme a la vida ordinaria con alguna garantía de éxito, tuve que someterme a un duro incluso prolongado aprendizaje, hasta lograr hacerme entender con palabras. Con tan buenos resultados, que pude incorporarme a mi actividad laboral, así como dedicar parte de mi tiempo libre a enseñar a otros en la misma escuela donde me enseñaron a mí.

Como cada vez conocía a mas operados de laringe y la sanidad convencional, ni pública ni privada, contempla asistencia rehabilitadora a este tipo de convalecientes, mi empeño en seguir buscando alguna solución me convirtió en un sujeto obsesionado. De ahí que, a veces, y no me importa reconocerlo, deseara que esto tendría que pasarle a alguien importante, con poder e influencia suficiente, para que Sanidad entendiese la injusticia que se está cometiendo con estos convalecientes.

Era tan escasa la bibliografía que había respecto de la rehabilitación de la voz, que se me ocurrió escribir un libro en forma de "Guía para laringectomizados" con el sugerente título de Mi Otra Voz, y con el fin de dar a conocer mi experiencia, introduciendo métodos sencillos y pequeños trucos que despejasen las dudas  sobre la posibilidad de rehabilitación integral en el mejor de los casos.

En Madrid, el mismo año de la publicación del libro, la casa de cultura de Castilla La Mancha se me ofreció por si quería hacer una presentación en su local social.

-    Mira qué carta he recibido de nuestros paisanos en Madrid -digo a mi esposa- ¿te parece bien que acepte el ofrecimiento?

-      Eso lo tienes que decidir tú -me responde. Pero yo creo que deberías aceptar, porque el detalle bien lo merece. Además, tú sabes que yo estaré encantada de acompañarte.

-       Pues no se hable más.  Y sellamos nuestro compromiso con abrazo y un beso.

Llamo por teléfono a mis amigos, para agradecerles tan desprendido ofrecimiento, y acordamos día y hora en que se llevaría a cabo la presentación.

Como el libro se lo había enviado a S.A.R. Don Juan de Borbón, laringectomizado desde no hacía mucho tiempo, y por carta me había contestado para darme las gracias y decir que gran parte de lo que digo en él le había sido muy útil, sin pensarlo dos veces le escribo otra carta indicando las fechas en que estaría en Madrid y que me encantaría visitarle.  El entonces Señor Conde de Barcelona, sin demorar la respuesta una sola fecha, me dice que acepta con sumo gusto mi visita uno de esos días.

Sobre cómo se desarrolló la entrevista, puedo decir que la gentileza con que se me recibió y trató igual por la guardia de puertas que por la secretará particular de Su Alteza fue algo excepcional, para mí.  La confianza que me dio todo ello y las amables palabras que me dijo Don Juan al saludarnos, ejercieron de lubricante para desatar el manojo de nervios que me atenazaban y que temía no poder controlar.  Por tanto debo confesar que muy bien.

Los dos hablamos por espacio de casi una hora y en ese tiempo comentamos un montón de cosas.  Por ejemplo; las dificultades que hay para encontrar un centro de rehabilitación especializado y con medios y personal suficiente para prestar asistencia en la dimensión que corresponda a cada cual, Dar a conocer el material adecuado, para los cuidados y protección del traqueotoma, que permita usar ropa de cuello cerrado sin entorpecer el paso del aire al respirar, así como la manera en que podemos aprender a manejar toda limitación y dar la mejor imagen posible.

Ya en casa, comentándolo en familia, no pude ocultar mi frustración debido a que la idea de que " si esto le pasara a personas importantes, con poder e influencia política, probablemente,  esta asistencia la prestaría la sanidad pública" solo era un deseo expresado por muchos laringectomizados. Por tanto, mi decepción fue comprobar que el propio padre de S.M. el Rey y jefe del Estado, tampoco lo entendía. A ambos nos extrañaba que otros mutilados necesitados de asistencia, en forma de ejercicios de recuperación, eran atendidos en la Seguridad Social y, sin embrago, los mutilados de la voz ¡por laringectomía total! no contábamos para nadie. Sabiendo todos que a no pocos se les condena al aislamiento, dentro de una sociedad parlante, y algunos de éstos acaban sus días en el mas absoluto silencio.




Después de exponer y comentar todo esto con el padre y abuelo de nuestros Reyes concluí que mi empeño era una ingenuidad más, fruto de ilusiones y deseos que la administración se empeña en que sean inalcanzables.

Habrá que seguir esperando . . . . . .

















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1 jun. 2014

DIA MUNDIAL SIN TABACO



(El código europeo contra el cáncer hace una serie de recomendaciones, para reducir incluso erradicar 
 el consumo de tabaco en la población)





Llegada esta fecha (31 de mayo) conviene recordar que el Código Europeo contra cáncer aconseja "no fumar, en ningún caso, y quienes ya fumen dejen de hacerlo cuanto antes". Además, recomienda que; "mientras esto último se consigue, se evite hacerlo en presencia de personas no fumadoras y especialmente donde haya niños".

El citado Código insiste en que, en países llamados desarrollados, por culpa del consumo de tabaco mueren de cáncer sobre ¡tres millones! de personas cada año. Afectando a órganos como son: pulmón,  páncreas, corazón, laringe, etc. Y que a pesar de conocerse lo costoso y sobre todo dañino que resulta fumar, sorprende que ni los consumidores ni la administración pública de salud, hagan nada o tan poco por aliviarlo. 

(Aun recuerdo ir a mi médico de cabecera a consultarle sobre unas leves dolencias de garganta y, al ver cómo la tenía, aconsejarme que dejara de fumar, sin reparar en que él tenía el puro encendido sobre el cenicero y la consulta llena de humo)



También sería bueno, que las personas ex-fumadoras, que hayan vencido alguna batalla contra su cáncer, aporten experiencias nuevas participando en campañas de información contra el consumo de sustancias tóxicas, como el tabaco por ejemplo, a fin de ayudar a quienes quiera dejarlo y le falte fuerza de voluntad para conseguirlo.

Por tanto, toda la información que ofrece el código europeo debería ser facilitada regularmente a los colegios e institutos y no reducir esas información a una simple charla el "Día mundial sin humo".

De ahí que este humilde mortal, por el hecho de haber sido víctima de cáncer de laringe por consumo habitual de tabaco y participar tantos años en esas interesantes campañas, charlas incluidas, se permita  asegurar que ello supondría, para los adolescentes, chicos y chicas, un complemento educativo muy enriquecedor, ya que una vez concienciada la juventud acerca de lo que dice el código europeo y valorando sus recomendaciones sobre el efecto tabaquismo, se acabaría comprendiendo que "no fumar es tanto como anticiparse al cáncer incluso evitar contraerlo". 

Con lo cual se reduciría a mínimos su incidencia y veríamos cómo en un próximo futuro, entre todos, lograríamos una sociedad mas sana y, naturalmente, menos angustiada.























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24 may. 2014

SOBREVIVIR A LOS TIEMPOS




(La dura vida de la hermana Juana, a quienes la conocimos nos parece que debería estar editada, 
para recordar uno de los episodios mas críticos de postguerra)




La hermana Juana no era una monja aunque se le diese el mismo tratamiento que a éstas. Es que en nuestra tierra es costumbre adjetivar el nombre de pila o el apodo de las personas ajenas y sobre todo a la gente mayor, con la palabra "hermano/a" igual que en otros lugares se decía señora, doña o tía, tal.

En nuestra casa, a la hermana Juana se le consideraba como de la familia, por lo bien que nos cayó cuando la conocimos y lo buena persona que fuimos viendo que era. Y es que, además de cariñosa, tenía una capacidad de servicio a los demás y una generosidad por encima de lo común. Y aunque era una mujer muy pobre, con tantos valores positivos y tantas cualidades favorables como la adornaban, a poco que se le tratara, había que quererla y mucho.

-    Anda hijo -me dijo mi madre- coge tres o cuatro huevos del gallinero y este cesto de patatas y llévaselo a la hermana Juana para que se haga una tortilla para cenar esta noche.  Y si notas que le da apuro aceptarlo, tú se lo dejas encima de una silla o en la mesa y te vienes a casa.

La hermana Juana era una mujer menuda que mediría poco mas de metro y medio y cuarenta y pocos kilos de peso. Muy agraciada de cara, eso sí, y con la sonrisa siempre puesta, aunque como decía en ocasiones; "la procesión va por dentro".  Todavía era una mujer relativamente joven, suficiente de energías y muy ágil. Sin embargo, como la vida no la había tratado ni medio bien, aparentaba mas edad que en realidad tenía. Era viuda, con dos hijos rozando la mayoría de edad, el mayor un varón y la menor una chica, también guapos los dos y muy tratables.

Cuando nos hablaba de su existencia, contaba que su marido (e. p. d.) trabajaba de picapedrero, troceando piedra a destajo para sujetar las traviesas de los raíles del ferrocarril o rellenar el firme de las carreteras antes de ponerles la capa de gravilla y apisonarlas, y murió en accidente laboral en lo mejor de su vida. Justo es decir que siempre que hablaba de él se le rasaban los ojos de lágrima incluso acababa llorando. Por lo que podría deducirse que fue una esposa profundamente enamorada.

Nos explicaba por qué desde que enviudara siempre iba vestida de negro.  Una bata a media pantorrilla y un delantal con bolsillos hermosamente ribeteado con encaje de color también negro y abrochado a la cintura. Para salir a la calle se ponía un pañuelo de seda, igualmente negro  doblado de pico a pico y anudado debajo de la barbilla. Es decir; de riguroso luto.



Sus hijos vivían con ella en una casa pequeña, alquilada, junto a la nuestra. El hijo varón, sin oficio reconocido (creo que hizo la guerra con alguna graduación militar) se dedicaba a no se qué trapicheos a escondidas, con lo que sacaba suficiente para que  su madre y su hermana no carecieran de lo primordial. Lo que no recuerdo es, si además de lo que aportara su hijo, ella tenía asignada alguna cantidad por ser viuda. De cualquier manera, tanto ella como sus hijos aparentaban tener sus necesidades razonablemente cubiertas. 

La casa que ocupaban tenía luz eléctrica, pero no agua corriente. Se servían de agua potable por un pozo que había en el patio, muy bien cuidado con cal viva igual que tenían blanqueada toda la casa.  El alquiler que pagarían por la vivienda tampoco sería muy alto.

La madre y la hija, conscientes de su situación y plenas de energía, trabajaban de sirvientas domésticas con quienes les solicitaba incluso hacían labores del campo si se terciaba. Pues ambas tenían una capacidad de trabajo envidiable y la gente o sabía. En los primeros años cuarenta,recién acabada la guerra, cuando aún se olía a pólvora y a sangre, hubo una persistente sequía y se perdieron las cosechas casi en su totalidad. Con lo que la miseria y el hambre entre gente del campo y familias sin recursos económicos se agudizó de manera inmisericorde. 

Aun recuerdo aquella tarde que,  al regresar al pueblo después de estar arando todo el día, desde lo alto del carro veo un bulto negruzco que se movía lentamente  de un lado a otro cual matojo con la fuerza del viento. Y como el carro rodaba mas ligero que aquello que veían mis ojos,  al alcanzarlo veo que se aparta a un lado del camino para no entorpecer el paso de las caballerías.

Ya delante, dirijo la mirada hacia atrás y veo que quién lleva aquél gran fajo de leña seca a la espalda no era otra persona que la pobre hermana Juana. Si lo hice, no me importa reconocerlo. Pero podría jurar que en aquél momento a algo o a alguien maldije.

Hice parar a las caballerias y de un salto me fui hacia ella, le quité de encima el pesado haz de leña, lo colocamos en el carro como pudimos y nos montamos los dos. Ella con la respiración jadeante aun y yo con los músculos tensos de la rabia que sentí al verla tan agotada como iba, no podíamos hablar. Solo recuerdo que le dije: "Si no le importa madrugar, los días que me quedan por venir con el carro a esta viña, puede venir conmigo y recoger toda la leña que quiera durante el día. Y por la tarde se la traigo en el carro hasta la puerta de su casa".

Creo que durante el trayecto hablamos de poco mas. Pues ninguno de los dos habíamos superado el choque emocional que nos produjo tan inesperado encuentro, ya que ni ella merecía haber llegado a una situación de necesidad tan extrema, ni yo podía hacer mucho mas por ayudarla.

Me cogió la mano y dijo una vez más: ¡Gracias!


















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18 may. 2014

TRABAJO SUMERGIDO



(El pluriempleo sin la firma de contrato laboral de por medio, sabido es de todos 
que se ha ejercido siempre)




En tiempos de escaseces extremas como fueran las dos primeras décadas de post-guerra, al haber tanto trabajo atrasado y ser la mano de obra tan barata, no faltaba empleo para casi nadie.  Por tanto, con sueldos tan canijos y tantas necesidades por cubrir igual para empresarios que para trabajadores, el pluriempleo era lo apropiado para intentar sobrevivir. 

Pues prolongar la jornada laboral a base de hacer horas extraordinarias ya se hacía como parte de la solución, pero no resultaba rentable para las empresas, porque el rendimiento del trabajador, por lógico cansancio, descendía ostensiblemente.

De ahí que empleados fijos, con oficio aprendido, muchos de ellos hay que reconocer que con sueldo de insulto, en sus horas libres, fines de semana, fiestas de guardar incluso vacaciones, ejercieran el pluriempleo fuera de la empresa. Y es que, además de lo estimulante que resulta salir de la rutina diaria cambiando de faena, servía para complementar los ingresos a fin de mes. Lo cual significaba que el consumo aumentase y el nivel de vida también.

Recordemos que vivíamos en un país todavía en ruinas, con multitud de pueblos y ciudades destrozadas por los obuses y las bombas, y exigía toda clase de medios y esfuerzo para reconstruirlo.


-    ¿No te habrás olvidado de lo que me prometiste? -oigo que le dice una señora del barrio a mi vecino el pintor-.

-     No, señora, no me olvido de ustedes -respondió éste-. Quedamos en que ya me dirían cuándo terminaba el albañil, para poder ir nosotros. 

-      Tiene usted razón, la culpa es mía -se disculpó la señora-  perdone.  Pero el albañil hace una semana que acabó su trabajo y ustedes ya puede venir cuando quieran.

-      Si le parece, el lunes pasaré a anotar el trabajo que hay que hacer y lo que tiene que preparar.  Y si no pasa nada, el próximo fin de semana vamos y le pintamos el piso. 






Pero el pluriempleo de entonces nada tiene que ver con el que se ejerce ahora. Antes lo hacía quién lo precisaba para comer y cubrir las necesidades mas elementales del hogar, y ahora suele hacerlo incluso quién no lo necesita. Lo ejerce quién tiene influencias y poder para ocupar varios cargos a la vez, emblemáticos algunos pero profusamente retribuidos.

Los primeros luchaban para salir de la miseria y  no ver pasar hambre a sus hijos.  Y  los otros, los del puro y la poltrona, como el país es una potencia económica -es lo que se nos dice- dos, tres, cuatro o mas cargos los ocupan con el único afán de enriquecerse. O lo que es lo mismo: por avaricia.

Desde hace algún tiempo prolifera una nueva casta de críticos para todo (hay quién les llama "critrincones") que ejercen el pluriempleo sin necesidad económica aparente. Me refiero a esos tertulianos que van de emisora en emisora y de plató en plató; políticos, periodistas, profesionales liberales, que algunos tienen su propia empresa y otros un trabajo fijo cumplidamente remunerado a los que no les hará falta para comer.  

Por tanto sería un hermoso gesto, que colaborasen solidariamente y parte del dinero que se les paga en alguna de esas tertulias fuese a parar a comedores sociales, becas de estudio o a familias pobres con dependientes a su cargo, por ejemplo.

Algo que tampoco acabo de entender es, cómo a esos debates donde se discute de todo lo que se entiende como noticia y tiene un mínimo interés público, no hay sitio para los auténticos protagonistas de esos dramas tan sangrantes que a tantos nos hieren el alma y el poder ignora. Personas desahuciadas por no haber podido acabar de pagar su casa, estudiantes con carrera terminada haciendo la maleta para emigrar por necesidad, viudas/viudos o parejas de ancianos a los que se les ha robado sus pequeños ahorros miserablemente, que guardaban en su Banco de confianza para que a la vejez les sirviese de sostén y poder disfrutar de una vejez sin apuros.  

Claro que a los verdaderos cristianos, a los creyentes de buena fe que serán la inmensa  mayoría, les consolará saber que en el cielo, donde se supone que van a parar todas las almas buenas, nunca faltan plazas para los pobres.

Para los otros, para esos que además de tenerlo todo viven con ansia de poder y de dinero, para su desgracia, ya tienen la suya asegurada en el purgatorio o en el infierno.








































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