23 dic. 2011

¡ Como pasan los años !...

Llegada la Navidad de 1979, nueve días después de ser operado de cáncer de laringe, como el post-operatorio transcurría sin complicaciones y mi estado anímico era favorable, el médico dispuso darme el alta clínica para que celebrase las Navidades en casa, con la familia. Que él en esos días de fiestas -nos dijo- no se ausentaría de la ciudad y que si observásemos algo anormal respecto al modo en que progresaba mi recuperación le llamásemos por teléfono que vendría enseguida. Por tanto, sobre las 12 horas del mismo día 25 de diciembre, tras despedirnos con un "hasta luego" del personal de enfermería, salíamos de la Clínica y nos fuimos a casa, donde estaba todo a punto para celebrar la comida de Navidad en familia. Algo que ni el mas optimista de nosotros pudo imaginar pocos días antes.

A continuación vinieron Noche Vieja, Año Nuevo y Reyes, en que se cumplieron las celebraciones de rigor, porque todos hicimos lo que pudimos antes de caer en el desánimo y menos aún darnos por vencidos. Había que vivir.
Fueron fechas tan señaladas, que en circunstancias tan "confusas" como se vivieron en nuestra familia, cada año que pasa se multiplican los motivos para celebrarlas. Y hoy, 32 años después, todavía me suenan algunas frases como, por ejemplo la del Padre Aléx, sacerdote y licenciado en filosofía y letras, ya jubilado, con una profunda vocación de asistente espiritual, cuando vino a verme a la Clínica y dijo a mi esposa: "Debido al ambiente familiar tan favorable como el que veía en casa y con tantos amigos dispuestos a tendernos la mano, que tuviéramos fe, porque él no dudaba de que sabría imponerme a cualquier contrariedad hasta curarme del todo". Y hasta hoy.

Venturoso 2012, amigas y amigos.
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17 dic. 2011

LA HUERTA DE “PIRROÑA” (Los hidalgos)

Hay veces que me pongo melancólico e inevitablemente emerge en mi memoria aquella dura y demasiado larga etapa de post-guerra en el pueblo, sufrida en plena juventud entre surcos, rastrojos, viñas, barbechos, ribazos, pedrizas, bombos y casas-quintera sin luz eléctrica, donde bebíamos y guisábamos con agua de pozo o de aljibe si el terreno estaba situado en zona donde la profundidad o ausencia de aguas subterráneas hacía que los pozos fuesen escasos. En ese escenario, sin escatimar tiernas energías, unas veces agarrado a la “esteba” del arado, otras con las tijeras de podar o la azada en las manos, realizando la tarea que corresponde a cada época del año, sentía trascurrir el tiempo sin ni siquiera reparar en que existiera otro espacio donde labrarse un futuro preferible unque fuese a costa del aprendizaje requerido en otra profesión. Del horario de trabajo en el campo no hablemos, ya que éste lo marcaba la luz del día, es decir, que la jornada comenzaba al amanecer y terminaba cuando anochecía.

Siendo un adolescente (ahora se diría que un niño) mi familia adquirió unas parcelas de terreno, en un pago llamado “Los Hidalgos”, a un par de leguas del pueblo. Tierras que en unos años se plantaron de viña y para cultivarla, al estar tan alejado, para evitar malgastar el tiempo en los desplazamientos diarios, convenía buscar alojamiento en cualquier quintería de las mas cercanas y una de éstas era la casa-huerta de “Pirroña”.
La huerta tenía este nombre, por ser el apodo o mote por el que se conocía al dueño. Y aunque era una pequeña explotación familiar lo tenía casi todo: el terreno muy fértil, un pozo con abundante agua dulce que extraían con una bomba a motor de gasolina, y como también tenía un amplio espacio cercado en el que pernoctaba un rebaño de centenares de ovejas, el estiércol que éstas generaban junto al que acumulaban las cuadras de las caballerías, todo ello debidamente amalgamado, la mezcla resultante servía para abonar y así enriquecer la tierra cuando convenía hacerlo. De ahí que los diversos productos hortícolas que obtenían fuesen de una calidad y valor ecológico excelentes.
El dueño, el “Tío Pirroña”, un tipo sociable, extrovertido, alto, corpulento, con mas piernas y brazos que cuerpo, curtido por el rigor de un clima excesivo en sus extremos y con un modo de vida yo diría que rústico en exceso, desaseado, a quién los de mi edad conocimos ya era un viejo, aunque con menos años de los que aparentaba, igual nos hablaba de su agitado e inmediato pasado, como del por qué en el presente había decidido hacer su vida en soledad en el campo, aislado de todo contacto social urbano, al parecer un hombre feliz y sin otras ambiciones que las de poder disfrutar hasta el fin de sus días de una vida tranquila y en paz.

El “hermano” Bonifacio, que ese era su nombre de pila, (lo de hermano es el adjetivo que por costumbre se antepone al nombre o mote en aquél “Lugar de la Mancha”) tenía casa y familia en el pueblo pero él, en la huerta, si no era por necesidades de trabajo que precisara la ayuda de alguno de sus hijos para los cultivos de cada temporada, hacía su vida -insisto- casi siempre solo. De ahí que a quienes íbamos de quintería, fuese a su propia casa o a otras de alrededor, nos celebrara por el solo hecho de hacerle compañía. A nosotros, a los ajenos, además de la amable acogida que nos dispensaba y la manera de tratarnos, con su comportamiento hacía que durante los días de estancia en su casa nos sintiésemos como en la nuestra. ¡Gracias “Tío Pirroña! Le recordaremos siempre.
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7 dic. 2011

Una sociedad de viejos

He leído un artículo en el Periódico de Cataluña, con el “atrayente” titular: ¿Merece la pena cumplir 100 años? ( . . . ) del cual he extraído algunas frases, que aunque sean dichas por expertos en Geriatría y Gerontología, basándose en realidades puntuales, la autora del escrito M.J.I. podía habérselas ahorrado. Y mas ahora que tanto se habla de edades para las jubilaciones, de años cotizados a la Seguridad Social para recibir la pensión correspondiente, etc. (Y Dios me libre de pensar que esta señora o señorita llena de tinta dos páginas del diario con la intención de justificar la política de ajustes (recortes) que pesa sobre las espaldas de los mas débiles, como son entre otras la jubilación y la Sanidad).

Para empezar dice: “Se avecina la revolución social de los viejos por ser un segmento muy importante (querrá decir numeroso) de la sociedad actual”. Lo cual –es mi opinión- llegar a viejos y además en forma, para nada creo que sea negativo. Mas adelante dice el artículo: “Los viejos no van a tener mas remedio que empezar a ser productivos para la sociedad”. Es decir, que la autora del escrito -por lo que se lee- no conoce la cantidad de abuelos y abuelas que después de haber trabajado toda su vida activa y jubilarse por edad, ahora, cuando toca descansar, se les pide que desperecen y sigan siendo “productivos”. Se ve que para ella ejercer de canguros de sus nietos hasta que tengan edad cuando menos para ir solos al colegio, ir a comprar el pan y hacer algún que otro recado mas, no es producir.

También mienta a una geriatra, la Dra. De Breaufort (investigadora francesa) que dice: “Las personas mayores ven que su imagen se “afea” al paso de los años, y se sienten una carga ¡en clave social y económica! para el resto de ciudadanos”. Lo de la imagen tiene un pase. Pero lo de ser una “carga en clave social y económica” . . . . . tela marinera. Al mismo tiempo ¡menos mal! la bien-ponderada Dra. De Breaufort, lamenta que “La consideración del anciano sabio por experimentado, respetado como persona, y con autoridad ya no volverá” . O sea, que el refrán que dice: “Del viejo el consejo” ya ha caducado, como caducan tantos alimentos elaborados.

Pero hay mas, en la parte inferior derecha del escrito viene una nota (encuadrada) donde habla de “Cuando las piernas comienzan a fallar”. Dice que “De cada tres personas mayores de 65 años, una corre el riesgo de caerse, y entre el 7% y el 10% de las que se caen, corren el riesgo de romperse algún hueso”. ¡Vaya descubrimiento! Aunque a estas alturas, en el siglo que vivimos, con 65 años no sea edad para caerse de viejo, salvo algún artrósico prematuro, añado yo.

Al final, hablando con una autoridad del Instituto Catalán de Envejecimiento, sobre cómo identificar a la población mas frágil en Cataluña y saber que somos el 18% los mayores de 65 años, la periodista pregunta al geriatra del I.C.E. por cómo se identifica a esas personas? y la explicación que recibe podría darse a confusión. Le dicen que se nota porque “disminuye nuestra actividad física”, “que perdemos masa muscular incluso peso sin desearlo”. Con lo cual, a los que cumplimos muchos mas de 65 años y comenzamos a observar ese tipo de señales, se nos “invita” a hacernos la pregunta del enunciado del artículo: ¿Merece la pena llegar a los cien años?. Yo me encuentro bien –todavía- y no quiero pronunciarme, aunque lo desee.

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29 nov. 2011

MENTIRIJILLAS

Mentir, en mi opinión, es el gran defecto o debilidad de personas inseguras, o huidizas, como son las que utilizan el equívoco para objetar razonamientos ajenos. Otros usan la mentira para tapar sus propias carencias. También hay quién cree que la verdad -según qué casos- puede sentar mal y herir al otro, así como para conseguir favores, no siempre merecidos, de personas excesivamente confiadas.
Sin embargo, no somos pocos los que mas de una vez hemos mentido por algo incluso la hemos justificado por ser para aliviar o consolar a alguien que sufre. A veces se trata de "mentirijillas" utilizadas desde muy temprana edad, celebradas por ingenuas e inofensivas.
Cuando me da por hacer repaso de alguno de los episodios que han ido conformando mi modesta personalidad, o el voluminoso catálogo de experiencias que llevo a mis espaldas, una de las mentiras que mejor recuerdo me dejaran es la que utilicé (aconsejado, por cierto) al día siguiente de mi incorporación al SMO (servicio militar obligatorio). Esto fue al desembarcar en le estación de destino, estando ya formados los quintos en el anden, para subir a los camiones que nos trasladarían al cuartel, pasando lista para comprobar que estábamos todos, el cabo encargado de ese servicio que era de mi mismo pueblo, al verme y saludarme, en un pequeño aparte y en voz baja me dice:

- Escucha bien esto; mañana, un oficial os tamara la filiación para una vez terminado el reglamentario periodo de instrucción adjudicar los destinos a cada uno de vosotros. Cuando te nombre a tí y te pregunte por el oficio que tienes ¡ni se te ocurra decir que trabajas en el campo!. Tú dices que eres escribiente y no te preocupes porque tampoco te van a pedir explicaciones.

Bueno sí, pero si me cogen en esa mentira nada mas llegar, aunque lo que me pase no sea grave, tampoco creo que sea la mejor manera de comenzar la mili, digo yo.

- Tú hazme caso a mí que yo se que no va a pasarte nada, puedes estar seguro. Ahora es que no tengo tiempo, pero mañana por la tarde a la hora del paseo vendré a verte y te explicaré todo lo que debes hacer y como hacerlo. Pero eso sí, mañana no olvides lo que te he dicho sobre la filiación y el oficio que tienes, ya que eso es fundamental, ya lo veras.

Mi paisano, el cabo, me conocía bien porque aunque era dos años mayor que yo habíamos ido al mismo colegio en el pueblo. Nuestras familias tenían un trato amistoso y de vecindad muy cercano, y estoy convencido de que lo que él pretendia que hiciera era por ayudarme, sin duda. Tal es así que aquella mentira me sirvió primero para evitar que me destinaran a una compañía de obras y construcciones, con lo cual cumplí los dos años de mili en una oficina en calidad de "auxiliar administrativo". Y por otra parte, para mí muy importante, en ese tiempo aprendí cosas que no tuve tiempo de aprender en el colegio. Y como mi salud no era de diez, a partir de entonces comencé a mirar el trabajo en el campo con cierta desafección, lo reconozco. Claro, que también eran otros tiempos. . . . . . . . .
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13 nov. 2011

Costumbres que no se pierden

Aunque aparente lo contrario, en el tiempo que llevo residiendo en la capital catalana, no he abandonado algunos de los hábitos adquiridos en mi lugar de origen. Uno de ellos, por ejemplo, son las comidas. Con el tiempo me he ido adaptando a las cocina de aquí (por cierto muy rica) pero sin dejar de saborear con placer y con cierta frecuencia aquellos guisos caseros a los que nuestras abuelas y nuestras madres dedicaban horas y horas en los fogones, con el fin de dar cumplida satisfacción a toda la familia y en fechas determinadas. Algunas, como el Potaje de garbanzos y bacalao, en Semana Santa, aderezado con rellenos de pan, huevo y perejil, el tradicional y rico Cocido Navideño, el Cordero lechal a la parrilla, ... si no recuerdo mal, en nuestra casa no nos lo hemos perdido nunca. Otras comidas, como el Pisto manchego, Pollo o Conejo fritos con tomate, Tortilla de patatas con o sin cebolla, Gachas de almortas, Migas de pan (estas últimas acostumbro a cocinarlas yo mismo) son comidas que se toman cuando apetece y preferentemente cuando no hace mucho calor, es decir, en ese tiempo en que por las altas temperaturas se imponen; el Gazpacho, las Ensaladas, la Fruta, todo fresco por ser mas apetecible.
Hoy mismo, cuando estamos a punto de despedir el Otoño, en casa de nuestra hija hemos comido unas "Migas". Como ella está tan ocupada con su trabajo, aunque no vivimos lejos unos de otros, nos vemos menos de lo que nos gustaría. Pero a través del Skype charlamos cuando se nos antoja, y hace unos días me dice que el domingo, hoy, podíamos ir a su casa a comer. Que ella prepararía comida para todos y así pasamos unas horas juntos y charlamos.

Pues sí, me parece muy bien -le respondí- pero ya que no hace tanto calor como días pasados ¿por qué no me dejas a mí y preparo para hacer unas "Migas"? ...

- Hay que bien! papá. Que esa es una comida que nos gusta a todos y en un día cómo el de hoy, lluvioso y frio, apetece. Además, como sabemos que lo haces tan agusto, no nos perdonaríamos desilusionarte.

Decidido, no se hable mas. Mamá y yo llevaremos lo necesario para guisarlas y comemos todos juntos. Sabeis que esas comidas me gusta hacerlas y pondré -como siempre- todo de mi parte para que salgan buenas.
Así que el sábado ya me dejé el pan picado, envuelto en un paño de tela húmedo y la carne de cerdo: panceta, tocino de papada, magra(solomillo) dentro de la nevera para conservarlo todo fresco, hasta echarlo a la sartén y freírlo con unos ajos para completar el cubierto. Mi hija ya tenía unas uvas para acompañar las migas como tenemos costumbre.
Al final salió todo tan bien, tan redondo, que convertimos la comida en una de esas improvisadas celebraciones de las que en ningún grupo social y menos entre familias deberían escasear.

Ah, no acompaño la receta de las migas ya que es un guiso que puede aderezarse con diversos ingredientes, al gusto de cada cual, sin que pierda su calidad esencial. A veces, al freir el tocino, suelo poner unas rodajas de chorizo, para darle sabor del adobado con que éstos estén elaborados. ¡Claro, yo me lo permito porque a mí me respetan los niveles de colesterol, todavía!.

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3 nov. 2011

Registro de locuras

Cuando en la carretera se ve que alguien conduce el coche a mas velocidad de la permitida y aprovecha al máximo los espacios para adelantar a otros, saltándose las señales que lo prohíben, el reproche de quienes le observa suele ser el de: ¡ese tío está loco! ... ¡ese loco donde irá! ... ¡hay que estar loco para hacer eso! ... ¡ese loco cree que toda la carretera es suya! ... etc, etc. Sin reparar en si ese exceso lo motiva algo tan grave que exige urgencia para llegar a destino. O esa "locura" es fruto de la insensatez del propio conductor, que también.
Entiendo que imprudencias a las que puede llamárseles locuras las cometemos muchos y en algún caso sin valorar el riesgo que conllevan y menos aun sus consecuencias. De ahí que sin salir del ámbito de la circulación me permita comentar otra locuras, también graves, de las que aunque tarde, ahora, se están conociendo sus negativos efectos. Es decir, que son locuras atribuibles a la irreflexión u osadía de quienes tienen poder y obran con excesiva ligereza desde un cómodo despacho. Pues si no hace mucho vimos cómo se suspendía el servicio del AVE entre Toledo-Albacete y Toledo-Cuenca por no ver antes sus promotores que ambas líneas carecían de viabilidad, ahora, a punto de celebrar elecciones generales, cuando se prevé que el "chollo" de la política podría cambiar de color, se nos desayuna con el disparate de haber construido aeropuertos para cerrarlos incluso alguno que no llegó a inaugurarse como el de Castellón.
El caso del Aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo, con 500 millones de euros invertidos y una deuda de 314, quién da la noticia se pregunta, "¿Es que en una ciudad de mas de 70.000 almas no hubo nadie que dudara de la viabilidad del asunto"?. Además, y según el periodista que firma la noticia, hubo poca gente que se opusiera al proyecto, porque "estaba mal visto". Que oponerse era ir "contra los intereses del pueblo".... Así que cuando al secretario provincial de CCOO le dijeron que las mas altas instancias eran conformes y que con ello se crearían 20.000 puestos de trabajo, aunque a él le pareciese una locura, no podía decir que no.
Para mí, que soy mas "manchego" que el mejor de los quesos, vistas las diapositivas que acompañan al escrito, los gobernantes actuales deberían mantener el equipo de mantenimiento y limpieza de tan impresionante obra, para no perderlo todo. También cabe solicitar que el aeropuerto "DON QUIJOTE" sea declarado patrimonio nacional e incluirlo en alguna ruta turística manchega.
Ah, y asumo que alguien crea que esto que digo es otra de mis locuras.
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23 oct. 2011

EN LA QUINTERIA (Un día lluvioso)

Al medio día, cuando estaba preparando algo para comer, oigo ladrar al perro y la persona que se acercaba a la quintería dijo en voz alta:
- ¡Quién vive! -era el reclamo acostumbrado en estos casos- y añadió, ¿se puede?...
¡Adelante! -respondí al conocer la voz- Pase, pase usted, hermano Lucio, que ahí afuera se estará mojando.
- Puñetas, cómo llueve, parece que se ha roto el cielo!. Menos mal que al salir de casa esta mañana y ver que estaba tan nublado, mi mujer me hizo poner éste impermeable con capucha y las botas de goma que me dieron en la mili, que guardo cómo oro en paño, para usarlas en ocasiones como ésta.
¿Supongo que con el día que hace no habrá venido usted en bicicleta, como viene haciendo ultimamente?.
- Pues sí, la he traído porque a la hora en que salí de casa no llovía. Ha sido después cuando ha comenzado a lloviznar y mira cómo llueve ahora. Pero hasta que se acaba el adoquinado de la carretera, con la bicicleta se circula bien. Así que al salir al camino de tierra y encontrar tanto barro, la he dejado dentro de un bombo sin puerta y hasta aquí vengo a pie. Después la recojo y me voy al pueblo antes de se eche la noche encima.
Bueno, pero como ha llegado a tiempo quédese a comer. Yo voy a hacer unas "gachas" y como la sartén vale para dos, si le apetece, echo un cucharón mas de harina y así como usted caliente conmigo. Si quiere, claro.
- Hombre, muchas gracias por la invitación, pero como veo que tienes buena lumbre, yo me caliento lo que traigo en la "merendera" y tienes que molestarte.
Va... no diga tonterías, porque no es molestia. Que lo hago con mucho gusto. Además, lo que traiga en la merendera se lo puede comer detrás. Y si después de las gachas no le queda apetito, se lo guarda para cenar...
- Perdona, pero tú eres quién dice "tonterías". Cómo quieres que me lleve un par de choricillos que traigo, cuando podemos comernos uno cada uno después de las gachas.

(Mientras charlábamos se terminaron de cuajar las gachas)

Hale, hermano Lucio, arrime usted un asiento que vamos que vamos a comer antes de que se enfríen. Ahí tiene el tonel, echemos una "gota" para empezar, que con el día de frio que hace, un trago de vino viene bien. Comenzamos a comer y cuando íbamos a medias, para disgusto mío, el convidado me sorprendió diciendo:
- ¡Puñetas, cómo pican las condenadas!.. Sintiéndolo mucho, a pesar de tu buena voluntad, no quiero más. Y como bien dices, hoy apetece comer caliente, pero tengo que abandonar.
Cuánto lo siento, de verdad. Pero usted me ha visto de hacerlas y en confianza podía haberme dicho que no le gusta el picante y no se lo hubiese puesto, o le hubiera echado menos.
- No es que el picante no me guste. Ya verás que los chorizos que traigo también pican un poco, pero solo es un ligero saborcillo. El médico me ha dicho que no debo abusar del cafe, del alcohol, de las especias fuertes en general y sobre todo del picante, por el mal que hace en las "dichosas" almorranas.
Sí que me sabe mal, pero no conocía sus dolencias. Otro día lo tendré en cuenta, se lo prometo.
- No te preocupes, insisto, que no pasa nada.
Al final nos tomamos de postre unas rebanadas de melón (por cierto muy dulce) y nos alivió el fuerte sabor a picante.
Y como había calmado algo la lluvia, él se marchaba a recoger su bicicleta y nos despedimos no sin antes firmarle en el "libro de visitas" (pues el hermano Lucio era el guarda rural de aquellos pagos) y agradecerle la compañía que me hizo aquellas horas.

Con dios.

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16 oct. 2011

De buena fe

De buena mañana paseaba con S. por el frondoso jardín del Hotel de su propiedad y durante el paseo me explicaba lo que eran las obras de acondicionamiento y mejora que ultimamente habían realizado en la finca: la piscina, la barbacoa, el bar, el toldo de la terraza, etc... y en el fondo, en un amplio solar cercado perteneciente a la misma finca, veo moverse torpemente una caballería de color oscuro, escuálida, muy flaca, y pregunto:

¿Ese caballo es vuestro?. Porque es un caballo ¿o no?.

- Sí, es una yegua que compramos a unos gitanos hace unos días. Nos la ofrecieron, y al ver lo mal que estaba nos dio lástima y nos la quedamos por ver si podíamos hacer algo para mejorarla. También -no hay que negarlo- porque nos pidieron muy poco por ella.

Pues menuda compra! aunque la hayáis pagado barata... ¿es que no visteis que aparenta estar enferma?.

- Hombre, enferma, enferma, no sabemos si estará. Pero para lo que nos ha costado no podíamos ser demasiado exigentes. La compramos porque creímos que dándole de comer, y tratándola como dios manda, tal vez mejoraría hasta de aspecto. Además, como J.L. (el socio) entiende de caballos le miró los dientes y dijo que era joven, que lo mas que podía tener ran 5 ó 6 años. Y como aquí tenemos sitio para que retoce a su aire y comida no le va a faltar, pronto sabremos si está enferma o está así por el hambre que esté pasando la pobre. Si dentro de unas semanas vemos que comienza a reponerse, quedaría claro que a este animal no le han dado de comer ni beber lo que necesita.

(Como para mí los animales merecen ser respetados y atendidos como lo que son, me costó poco solidarizarme con mis amigos, respecto de su buena intención, aunque bromeasen con el "sabroso" beneficio que obtendrían si la vendían una vez repuesta).

Acabadas las vacaciones regresamos a nuestra casa y pasadas unas semanas hablamos por teléfono y preguntamos por la yegua. Se puso el buenazo de S. y nos dijo "que estaba muy hermosa, que se habían engordado mucho y que la venderían porque ya valía muchísimo mas de lo que pagaron por ella".
Ya no volvimos a tocar el tema, hasta que en el verano siguiente, tomando unas copas en la cafetería del Hotel, al ver juntos a los dos "socios", se me ocurre preguntar por cómo resultó al final el negocio de la yegua.

- Calla, calla,... -respondieron casi al unísono los dos- el gran negocio lo hizo otro mas listo que nosotros.

Me extraña, porque os conozco, que haya alguien capaz de poner el listón mas alto de lo que lo tenéis vosotros respecto a negociantes.

- Pues te equivocas, en este caso hemos demostrado ser unos pardillos con nota mas alta que el listón al que te refieres. Un cliente, de los que acostumbran a venir a almorzar todas las mañanas, vio la yegua y dijo que nos la compraba. Que le interesaba para ir y venir al campo porque, aunque conducía, no le gustaba visitar las viñas en coche. Y nosotros, creyendo que era nuestro día, le pedimos una cantidad infinitamente mayor de lo que pagamos por ella.

¿Pero es que le hablasteis de precio?.

- Sí, claro. Le pedimos tanto porque entendíamos que era justo. Nosotros la habíamos comprado tan barata, con el riesgo de perder el dinero, porque estaba esquelética. Bueno, tú la viste.

¿Y cómo respondió él? Seguro que os dijo que si le habíais tomado por tonto. ¿O no dijo nada?

- Intentó regatearnos, pero al ver que no teníamos ansia de vender, el muy pillo aceptó el precio y nos adelantó una cantidad en concepto de paga y señal, para asegurarse la compra. Que por la mañana nos daría el resto del dinero y vendrían a por la yegua.

Entonces, si os la pagó tan bien, ¿cómo es que decís que él fue quién hizo el gran negocio, demostrando ser "mas listo" que vosotros?.

- Tiene su explicación. Ese hombre entiende de caballos mucho mas que nosotros y vio que la yegua se había engordad tan pronto porque estaba preñada de 3 ó 4 meses. Lo que nadie sabía es que la había cubierto un burro y parió una milita la mar de hermosa. En cambio nosotros creímos que se engordaba tanto, porque le dábamos de comer todo lo que quería y más.

No es preciso decir cómo corrían las bromas entre todos. Al final la tertulia se convirtió en algo tan divertido que nos alegró muchos de los ratillos que pasamos juntos.










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9 oct. 2011

Cuestión de respeto

Antes de ayer, viernes y por tanto día laborable, sobre las once de la mañana paseaba por el Parque que hay cerca de casa y quedé sorprendido al ver la cantidad de perros de toda raza color y tamaño que había (creo que muchos más que otros días) unos jugueteaban sobre el césped y otros correteaban por las sendas que hay entre el arbolado que les da sombra y nos permiten hacer placentero el paseo.
Sus dueños, o cuidadores, con la hoja de periódico o la bolsita de plástico en la mano, eso sí, para recoger las "kakas" de sus canes, si se daba el caso. Hay unas placas, todavía pocas, colocadas en lugares estratégicos que en el fondo pude verse la silueta de un perro cruzada con una raya roja donde pone: Perros NO. Entiendo el buen criterio de quién dispuso las placas, si es que lo hizo para que los niños pudiesen corretear por el césped sin "untarse" de orines y suciedad de las huellas de los excrementos. Además, en uno de los extremos del Parque, curiosamente, hay un amplio espacio acotado con una verja de alambres y bastante adecuado, destinado para que estos animales hagan ejercicio físico y sus necesidades fisiológicas.
Al ver tantos perros, sabiendo que nos estaba permitido, estuve a punto de hacer unas fotografías y denunciarlo formalmente al departamento municipal correspondiente. Pero como ni tengo perro, ni niño que llevar al Parque, lo pensé mejor y no lo hice. Pues lo mas seguro es que, si lo hago, alguno de mis vecinos que tienen perro se hubiese molestado, me lo hubieran recriminado. Y otros con niños, también del barrio, hubieran dicho que ya están acostumbrados y que les da igual lo de los perros, ya que el servicio municipal de Parques y Jardines se pasa la vida mirando para otro lado, para no ver la cantidad de suciedad que "preside" este pequeño y bonito Parque.
A pesar de todo, los viejos del barrio que -todavía- podemos, seguiremos yendo a pasear.
Feliz otoño, amigos leyentes.




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4 sept. 2011

Vivir sin hacer ruido

Aun no me lo explico, pero creo haber sido una persona con suerte. No tanto en lo material, en lo económico, como por el respetuoso trato recibido en los ambientes donde me ha tocado desenvolverme. Y digo que he sido afortunado -insisto- y muy obsequiado moralmente por la gente con la que he ido coincidiendo durante toda mi vida activa, porque, además, creo haber sido favorecido (depositario diria yo) de la bondad de la vida en sí y de esa misma gente que me ha dado sitio en su entorno, integrándome por gusto, o por necesidad, o simplemente por conveniencia. Incluso creo que sin aportar nada importante he sido reconocido (diría que mimado) por los demás sin entenderlo.
Mi vida, como la de tanta gente, tiene la historia que tiene, o me convenga contar de ella, aunque contada carecería de interés, si no fuese porque bajo el "paraguas" de la suerte -vuelvo a insistir- ahora, a la vejez, me permito disfrutar recordando lo que mayor impacto me causara, para bien o para mal, en momentos determinados de mi propia existencia, y aseguro que de todo ello la conclusión en favorable. Los "buenos" considero que son auténticos regalos de la creación ¡cuántos quisieran!... Y los "malos" he tratado de aliviarlos manejando ese dicho popular que aprendí de pequeño que dice: "no hay mal que por bien no venga" y lo consigo.
Entre las cosas buenas que me han sucedido y que mejor recuerdo tengo, aparte de haber nacido y hacerme viejo junto a la esposa que elegí (ahí dudo de si elegí yo o eligió ella) y que ocupa el primer lugar entre todas mis preferencias, tengo hijos y nietos a los que he visto crecer y madurar felizmente.
También, entre lo malo o negativo, debo decir que he sufrido contratiempos de carácter diverso y por fortuna he podido afrontarlos y salir adelante sin que hayan menoscabado mi ánimo en ningún sentido y menos las ganas de seguir viviendo unos años mas, con el ferviente deseo -eso sí- de vivirlos en un mundo mejor. En mundo solidario, donde todos tengamos los mismos derechos y los mismos deberes si fuese posible. Y en el que miles de niños no mueran de hambre antes de cumplir los 5 añitos... a ver si es posible.
Esperemos.
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16 ago. 2011

LA MEJOR TELE......

Como nuestras preferencias futboleras coinciden en lo estrictamente deportivo, mi esposa y yo aceptamos las derrotas de "nuestro" equipo con la misma deportividad que disfrutamos sus victorias. Vemos los partidos por televisión con el volúmen de voz a cero, enjuiciamos a nuestra manera lo que se ve en el campo y al final lo comentamos y a otra cosa.
Sin embargo, al partido del domingo (ida de la Supercopa en el Bernabeu entre Real Madrid y FC Barcelona) se le había enganchado la etiqueta de ALTO RIESGO y no nos atraía demasiado. Pero nos superó la curiosidad, hicimos nuestra ligera merienda-cena, y comodados cada uno en nuestro sillón quisimos ver qué pasaba.
Cuando solo llevaban jugados unos quince o veinte minutos (el marcador 1-0) oigo decir a mi mujer:

- ¡Mierda!.

¿Qué te pasa? -le pregunté-.

- ¿Es que no has visto la patada que ese de blanco (ella por el nombre, a los del madrid, no conoce nada más que a Casillas) le ha dado en la cabeza al jugador del Barça?... Y lo peor es que lo hemos visto todo el mundo menos los árbitros.

No te pongas así -le dije- que eso son simples incidencias de las que suelen darse en este tipo de encuentros y pocas veces se entienden cómo faltas. Ya la tenía mas o menos convencida de que hechos así, si no había sangre, ni fu ni fa, cuando se ve cómo otro de blanco le entra tan fuerte a un contrario que lo saca del campo sin remedio.

- Así que eso que acaba de hacer ese bruto -me dice algo mas tranquila- también es "simple incidencia"?.

Bueno, si quieres le doy voz y oyes lo que dicen los comentarístas deportivos sobre este tipo de acciones. Si los árbitros, que son los que mejor conocen el reglamento, no las sancionan por algo será... digo yó.

- Tú dirás lo que quieras pero eso no es jugar al futbol. Si el miércoles en el Nou Camp, los blancos hacen lo mismo, me perderé ver el futbol que hacen los mejores futbolistas del mundo (Messi, Iñesta, Xavi, Pedro, Pujol, Busquet, ...) formados auténticos deportistas en la Masía.
Insisto, si "los de blanco" vienen aleccionados y comenzan a practicar el antifutbol, para ver ese partido, no cuentes conmigo. Lo siento.

Claro, si ganara el Barça en los últimos minutos, ella se habrá quedado sin uñas pero la entrega de la copa no se la pierde. Estoy seguro.




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28 jul. 2011

LA CULPA SERA DEL TREN...

Entiendo que como seres humanos nos equivoquemos, lo comprendo, sí. Sin embargo, también creo que hay errores que por su propia su naturaleza podrían evitarse. Por ejemplo, días pasados se publicó una noticia con el enunciado que sigue: Renfe suprime los servicios de tren AVE Toledo-Albacete y Toledo-Cuenca. Y los "suprime" -dice la nota- porque el primero registra una media de nueve pasajeros diarios y el segundo siete. La cifra de 2.796 es la suma de usuarios que han utilizado el tren de ambas líneas en seis meses. Además -añade el escrito- mantener esas dos líneas en activo, a Renfe le cuesta 18.000 euros diarios... Claro, así las cuentas no salen y eso sería una ruina.

-¿No les parece, queridos conciudadanos, que alguien con más poder de el que debiera tener, al aprobar el proyecto, cuando menos actuó irresponsablemente?
Si la noticia que se nos da es cierta y los datos recogidos en ella han sido rigurosamente constatados (yo no soy quién para dudarlo) cabría preguntarse algo más:
-¿Es que cuando se planificaron estas líneas, a nadie se le ocurrió hacer un estudio económico e informar acerca de su viabilidad...?. ¿O es que en Renfe incluso en el ministerio de Fomento carecen de técnicos a quienes consultar sobre la conveniencia, o no, de una infraestructura así, de cara a dar el mejor servicio posible al ciudadano?.

No es que pensemos mal y creamos que Renfe prescinde de estas dos líneas porque no le proporciona sabrosos dividendos ¡no, por dios!. Pues todos sabemos que hay servicios que se han de prestar aunque su rentabilidad económica sea escasa incluso nula. Pero vaya, de eso a llevar a cabo unas infraestructuras tan costosas sin estudiar previamente si serán de utilidad ... ni siquiera si serán o no necesarias, hay todo un universo. Digo yo desde mi ignorancia.
Saludos.
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7 jul. 2011

¡ Cuánta sencilléz !

En los amaneceres de junio, en mi pueblo, era costumbre de algunos viejos labradores, ya retirados, salirse a la calle antes del alba a tomar el fresco y ver cómo el "cántico" de los carros y las galeras en su traqueteo, junto al golpear de las herraduras de las caballerías sobre el duro pavimento, rompían el silencio de la noche y con ello contribuían a desperezarse los más remolones.
El hermano Julián, en mangas de camisa y las alpargatas a chancla, liando su cigarrillo mañanero tomaba el fresco en la esquina de su casa, cuando unos jóvenes de familia muy conocida iban al trabajo, y al llegar a su altura le saludaron y casi sin detenerse departieron amistosamente lo que sigue:

- Buenos días, hermano Julián: ¿Qué, tomando el fresco?.

- Sí, me gusta salir a la esquina, a estas horas, por que en la cama no hay dios que aguante tanto calor. ¿ Y vosotros ande vais tan trempano si otavía no se ve ?...

- Vamos aquí cerca, al quiñón del "cruce". Estamos arrancando los yeros y hay que cogerlos antes de que se vaya la humedad del relente porque como están tan secos, al tirar de las matas, se rompen y se pierde mucho grano.

- Haceis mu bien en madrugar y aprovechar las primeras horas de la mañana que es cuando cunde la faena. Luego a comer y a echar una güena siesta. Yo, cuando comience a calentar el sol me voy pa dentro, tomo un bocaejo y me siento en el porche con las portás abiertas que corra el aire, y me pongo a hacer una poca pleita. Estoy preparando unas espuestas pa la vendimia y las quisiera acabar antes de la feria.

- Hace usted como hacía nuestro padre hasta que murió. Pero al pobre le duró poco, ya que vino de la guerra muy enfermo y aunque se hizo lo que se pudo por curarlo, cuando creíamos que estaba mejor cayó de nuevo y ya llevaba un poco tiempo que no levantaba cabeza.

- Ya lo sé. A vuestro padre, que en gloria esté, lo conocía de siempre, desde que éramos unos muchachos, y Dios sabe lo que luchó para alcanzar lo que se decía entonces: "un güen pasar". Ahora, con to lo que ganó, se merecía vivir y difrutar de lo que teneis. A él le lució poco trabajar tanto ... por culpa de la maldita guerra. Güeno, como ya no se saca na, mejor dejar que pase el tiempo y mirar pa alante.

- Así es, dice usted bién. Bueno, le dejamos a ver si llegamos al corte y arrancamos los rodales que estén más secos, que aun tenemos faena para un par de días más. Quede usted con Dios.

- Hala, que se de bién y tener mucho cuidao al cruzar las vías del tren, fijaros en las luces, porque la mujer que hace de guarda-barreras no madruga, ella viene mas tarde.

- Quédese usted tranquilo, que ya conocemos el camino. No obstante, gracias por la advertencia.
Adios, otra vez.

¡ Cómo se cultivaba la amistad ! ¡ Por Dios !





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16 jun. 2011

De entre las arrugas de la vejez

Como a cierta edad (hablo de edad avanzada) ya no se está para casi nada, si la salud lo permite es tiempo de disfrutar de ese merecido descanso al que los años de actividad dan derecho, sin dejar de hacer aquello que nos guste, produzca bienestar y endulce nuestra calidad de vida. En mi caso particular, con un pelín de vanidad pero con orgullo, me paso las horas releyendo escritos de personajes y plumas acreditadas, referidos a la tarea llevada a cabo por éste pobre mortal consistente en luchar para superar su propio cáncer, primero, y adquirir conocimiento suficiente para poder ayudar después a otros a vencer el suyo.
Hoy me permito transcribir unos párrafos de un escrito, aparecido en las páginas de opinión de LA VANGUARDIA el día 3/3/92, titulado "Mis amigos vivos (I)" y firmado por el llorado profesor de periodistas, don Horacio Sáenz Guerrero (e. p. d.). El escrito habla de unos jóvenes oncólogos, entre ellos un sobrino suyo, y del afán de éstos por dar cumplida respuesta a una enfermedad que puede ser tan atroz como ninguna otra... Dice que los jóvenes oncólogos le contaron historias apasionantes, historias de seres humanos cuya presencia, quizás por cobardía insconciente, la sociedad no ha sabido reconocer ni qué hacer de su existencia entre nosotros".
"Francesc Casas (copio literalmente) me ha proporcionado un libro como complemento de sus informaciones, un libro en el que se cumple la maravilla de abrirnos el corazón a nobles turbaciones nuevas. En apenas un centenar de páginas A. C. H. cuenta su experiencia de enfermo, de laringectomizado, de convaleciente, y en la culminación del rescate por sí mísmo efectuado para reintegrarse con lo que él llama "su otra voz", al mundo de los dotados ¡ay! para usos abominables, de voz natural. C. dedica el trabajo a su esposa M.J. con éstas palabras: "A mi lado y sin un mal gesto ha compartido conmigo el brutal azote que me produjo el cáncer de laringe, haciendo suya mi propia preocupación".
Aunque el escrito dice mucho más, acabaré con una reflexión-promesa suya que dice así: "Me propongo resumir en un futuro próximo algunos capítulos que más me han impresionado y más realidades me han descubierto".
Ya no se si pudo cumplirlo, pues don Horacio era ya muy mayor y con escasa salud. Hace tiempo que no está entre nosotros, lo siento.

Otro día contaré lo que dijeron otros.

Condios.
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31 may. 2011

CONTRA EL "TABAQUISMO"

Cada 31 de mayo de cada año, desde hace algún tiempo, se le viene llamando "DIA MUNDIAL SIN TABACO" aunque desafortunadamente pase desapercibido para muchos de los numerosos fumadores habituales (adictos a la nocitina) de cualquier edad o sexo. Ayer, coriosamente, estuve reunido con un grupo de personas, la mayoría mujeres, dedicadas a hacer campañas en favor de la lucha contra cáncer y la mitad de ellas fumaban. Como hablábamos, precisamente, de lo que podemos hacer entre todos para aliviar, si no erradicar, esta preocupante enfermedad, en una de mis intervenciones recordé que hoy respetarían lo que recomienda la O.M.S, por que aunque se por experiencia que se pasa muy mal un día entero sin tabaco, ellas se abstendrían de fumar. Y como es gente de confianza me permití añadir que quién esté en disposición de evitar males mayores, mirándoles a los ojos, les dije que admitiesen que a la larga, si los fumadores se esforzasen un poco más y aguantaran un día sin tabaco, ello significa ser una decisión tomada en beneficio de todos; fumadores y no fumadores.

Dos de éstas personas (no éramos muchas) consumidoras habituales y de cantidades más bien excesivas de cigarrillos al día respondieron negativamente, incluso una de ellas había padecido de cáncer y dijo categóricamente que no estaba dispuesta a abandonar el tabaco por muchas recomendaciones que le hagan, lo cual me produjo una tremenda tristeza. Y los argumentos con que quiso justificar su actitud (yo le llamaría ignorancia o cuando menos debilidad) más que tristeza, acabaron dándo pena a casi todos los reunidos.

Como el tema "tabaquísmo" viene despertando cada vez mayor interés, debido a la constante información que se da y por lo que habla en la calle en favor de la propia ley, cada uno de los reunidos dió su opinión personal y coicidimos mayoritariamente en que hay que avanzar hasta conseguir que el fumador solo fume por placer y no por ser adicto. Costará lo suyo, ya lo sabemos, pero por ejemplo: si se ha dicho en alguna ocasión: "para que haya paz hay que prepararse para la guerra".... en este caso podríamos decir: "para conservar la salud habrá que luchar contra la enfermedad antes de contraerla". ¿O no?

Feliz día sin humo de tabaco, como mínimo.

Hasta otra, amigos/as.
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27 may. 2011

Toda buena relación es compromiso.



"El laringectomizado no es un enfermo más que pasa y se diluye en el recuerdo de tantos otros enfermos, ya que éste queda ligado a la atención permanente de su médico, unido a él por lazos que desborda la simple relación médico-enfermo y adquiere profundos sentimientos de amistad y gratitud"
Juan José Arístegui Carnés
Dr. ORL y cirujano cervico-facial.




Como iba a imaginar, después de ser intervenido de la garganta por un cáncer de laringe y luchar tan duro hasta recuperar voz suficiente para comunicarme con palabras a un nivel aceptable, cómo iba a pensar -insisto- que me comprometería incondicionalmente respecto a la rehabilitación de otras personas que pasarían mas tarde por la misma experiencia, y precisaran la misma ayuda que otros me prestaron a mí, pero lo tuviesen menos fácil que yo lo tuve.

Sin embargo, cuando comencé a conocer médicos de tan alta talla profesional y humana como el autor de la reflexión con que encabezo este post lo entendí todo. Mi propio médico, el llorado Dr. J. Burgués Vila, ya fallecido y a quién debo y deberé gratitud de por vida, antes de conocer al Dr. Arístegui, como entre nosotros quedó tan sólida esa relación médico-enfermo y viendo que mi recuperación fue tan positiva, me propuso colaborar con su equipo para dar confianza a pacientes que les costaba aceptar un diagnóstico tan impactante, cuando éste se llama cáncer, con la serenidad y confianza necesarias para reforzar el efecto del tratamiento a aplicar, sea el que sea. Los resultados de esta relación a tres: médico, enfermo y paciente rehabilitado fueron tan positivos y en tantos casos que después de pasar treinta años, aún nos encontramos algunos de los que nos favorecimos de aquél modo asistencial, y nos fundimos en un abrazo con entrañable amistad. Celebramos el encuentro y recordamos las mejores anécdotas, vividas en unas circunstancias donde era solo la auto-ayuda la que nos mantenía con esperanza de volver a recuperarnos. Sin embargo, una vez superada aquella etapa, ahora le damos calidad de anécdota y hasta nos permitimos recordar el aprendizaje con cariño y como una broma.

Solo añadiré un detalle: cuando yo le expresaba a mi médico la inmensa gratitud que le debía por el excelente trabajo que había hecho conmigo, me respondía que "el agradecido era él, ya que fui un enfermo disciplinado, y por el beneficio psicológico que observaba en el comportamiento de aquellos pacientes que contactaban conmigo, antes o después de ser operados".

Tampoco niego que hubo casos tan difíciles que era preciso recurrir a la asistencia del psicólogo incluso para atender a algunos familiares del enfermo. Por fortuna es cada menos frecuente por que hay más y mejor información. Lo cual también forma parte del compromiso que dice el título de este post.

Saludos.



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20 may. 2011

HABLAR SIN LARINGE (recomendaciones)



a) Aunque la operación (laringectomía total) y el post-operatorio se haya superado sin complicaciones, conviene NO iniciar la rehabilitación del habla sin antes consultarlo con el médico que haya intervenido.

b) Tras el alta clínica y transcurridas 4 ó 5 semanas, si el médico no lo desaconseja, es el momento de acudir a un centro especializado para conocer el método de aprendizaje y familiarizarse con el ambiente.

c) Una vez en el centro de rehabilitación podrá observar que otros, también laringectomizados, hablan con aceptable normalidad. Imitarles será cosa de ponerle ganas, no desilusionarse y -sobre todo- ser constante.

d) Es importante señalar que, al principio, los primeros ejercicios ofrecen notable dificultad. Después, a medida que pasan los días, se irá viendo que no es tan difícil como aparenta.

e) La solución consiste en integrarse en el grupo de "alumnos" y participar de una terapia compartida (todos luchan por lo mismo) y ejercer tareas de auto-ayuda, hasta comenzar a hablar con voz esofágica.

d) Durante el aprendizaje, y esto no debe pasar desapercibido, suele establecerse una noble e interesante "competencia" entre los participantes, con el único afán de demostrar quién lo hace mejor. Al final, la gran mayoría obtiene resultados muy considerables, y en muchos casos hasta llamativos.
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(Lo que sugieren estos someros apuntes es fruto de lo experimentado por quienes lo recomienda, sin otro interés que el de intentar ser útil a quiénes lo precisen).


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13 may. 2011

La cena del 1/2 siglo

Igual con mis vecinos que con mis compañeros de trabajo, siempre, he tratado de llevarme bién. Con los vecinos, como nos veíamos poco (éramos gente trabajadora y parábamos poco en casa) cuando nos encotrábamos, cruzábamos nuestro saludo cordialmente, con lo cual y aunque cada uno fuésemos originario de un lugar y cultura diferente, entre nosotros, nunca dejó de ser una relación de vecindad pretendidamente duradera y correcta. Y en el trabajo, solo por el hecho de convivir jornada tras jornada y casi siempre los mismos, nunca faltó con quién simpatizar especialmente por coincidencia de carácter o manera de ser, llegando incluso a formalizar una buena amistad. En algún caso, esa "buena amistad" cultivada sabiamente, se hacía extensiva al ámbito familiar y acababa siendo doblemente buena, ya que además de disfrutar nosotros de una sana relación en el lugar de trabajo, nos permitía compartir fiestas familiares sin tocarnos nada. Por tanto, no tengo ningún reparo en confesar que en ambos casos he tenido mucha suerte. Pues después de haber pasado ¡más de medio siglo! aún conservo excelentes relaciones con algunas de aquellas familias, que por ley de vida y el inexorable paso de los años, aunque nos duela, cada vez son menos.

Retomando el hilo de lo que quiero contar, hace pocos días hice una visita a un pueblo donde había ejercido el usual "pluriempleo" más de una docena de años y me encontré con una de esas familias amigas, y tras darnos un emocionado abrazo, me decían que "aunque haya pasado tanto tiempo, nunca olvidan lo bién que lo pasaron en una cena de gratísimo recuerdo, por su tan especial como generoso significado. Y es que mis amigos de ese pequeño-gran pueblo, donde siempre se me ha tratado (y se me trata) infinitamente mejor de lo que creo merecer, conocían el día que yo cumplia medio siglo de vida y con afán de sorprenderme organizaron una cena HOMENAJE A LA AMISTAD en un magnífico restaurat de la comarca. Cena que fué especialmente presidida por la fraternidad y el buen humor. (El buen "rollo" que se dice ahora) sin que faltase, a los postres, los improvisados y muy emotivos discursillos de rigor ¡faltaría más!.
A la cena se sumaron familiares y amigos de unos y otros hasta superar con creces el número de asistentes previsto, todos ellos atraídos por la calidad y sentido que se le dió al encuentro. Entre tanta y tan buena gente, solo haré mención de dos personajes adorables (ya fallecidos ambos) como era el señor veterinario-jefe de la comarca y el señor cura párroco del pais del Cava. Con lo cual, sin segunda intención, estuvimos "protegidos" y también "bendecidos" sanitaria y espiritualmente por autoridades muy significativas en ambas materias. Que no faltó de nada, vaya...
Podría señalar cantidad de anécdotas que se dieron en lo que fué la velada, ya que duró lo suyo. Pero me limitaré a transcribir el texto de un par de autógrafos, improvisados y escritos a pluma, en los tarjetones del menú. Son estos:

- "Cuando es el corazón quién manda, no hay palabras que puedan agradecer los hechos".

- "Vive en tu corazón / escondido en el amor / como una alimaña / temiendo a ese cazador / que pondrá fin a tus días / cualquier mañana".

Creo que esa noche me hubiese negado a ingresar en un centro de rehabilitación para adictos, pero juro que la CENA fué tomar una sobre-dosis de felicidad.

Gracias, gracias, gracias, ... y más.
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SIN TÍTULO, ES UNA PRUEBA

"En un lugar de La Mancha ..................
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13 abr. 2011

Malos humos

En Montevideo se multa con 7.800 euros al Hotel donde se aloja un canta-autor español, por permitir que éste fume en una rueda de prensa. Así titula El Pais (30/03/2011) una noticia que "desnuda" a uno de nuestros más exitosos personajes de la canción, empeñado en hacer ver que es tan original como su propia musica. Dice el escrito, que la ley antitabaco en ese pais latinoamericano, entre otras cosas, no permite fumar en espacios cerrados y que está vigente desde el año 2006. Y aunque para algunos es demasiado exigente, el número de ciudadanos favorables a la misma es cada día mayor. Y este señor de la cultura hispánica se la salta "por no ser descortés con sus anfitriones y por que había un cenicero..." Los argumento parecen de chiste malo, por no calificarlos de disparate. Además le pidieron educadamente -añade el escrito- que apagara el cigarrillo, que en la sala no estaba permitido fumar... y respondió que "no apagaba el cigarrillo ni muerto".

La verdad es que al infractor de la Ley no falta capacidad para sorprender con su música y eso es de agradecer. Pues la espontaneidad y sencilléz que marcan sus letras, la peculiaridad del ritmo que aplica a cada una de sus canciones y su inconfundible voz, le convierte en un personaje singular. Sin embargo no gusta demasiado la forma estrafalaria -esto lo digo yo- con que explota su "progresismo contestatario" fruto, seguramente, de la memorable etapa en que el viejo e ilustre Profesor Tierno Galvan siendo alcalde de la Villa y Corte instauró la "movida madrileña" tan gratamente recordado por muchos españoles de mi generación.

Otra de las perlas con que nuestro paisano "obsequiara" a los allí presentes fue la de que "él tiene muy claro que el humo de los pitillos pertenece a la vida peronal de cada uno..." lo cual me parece cuando menos una ligereza. Mas bien suena a frase recurrente de un "nicotinainómano" defendiéndose de los efectos que tenga SU humo respecto de quienes estén expuestos a tener que aspirárselo sin ser fumadores.

Por tanto, si la noticia es cierta, este personaje merece un suspenso en la asignatura de "cortesía y buenos modales" -como él mismo dijo para justificar la infracción que estaba cometiendo-.
Buenas tardes.

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9 abr. 2011

Animales de compañía...

Ahora, tras haber vivido más de 3/4 de siglo, es decir, a la vejéz, me vienen a la memoria muchos buenos recuerdos de mi infancia (a esas edades, lo que se recuerda es casi todo bueno) y hace que vuelva a vivirlos tal si fuera algo todavía cercano y me alegra. A veces incluso lo voy recordando y a la vez escribiendo por si me sirve de gimnasia mental tan recomendable -dicen- a mi edad.
Por ejemplo; hace unos días, viendo un programa de televisión dedicado a los animales de compañia que ejercen de "mascotas" me acordaba que en casa de mis padres siempre tuvimos animales. Además de las caballerias con que se labraban las tierras y el cerdo en plan de cebo para la tradicional matanza, teníamos unas cabras, algunos conejos, un par de docenas de gallinas y un pequeño palomar. Las mulas para realizar las tareas del campo, y con los otros animales teníamos carne, leche fresca, huevos recien puestos... es decir, lo que llamábamos "el apaño de la casa". Pues eran tiempos de escaseces: la guerra civil y la inmediata y dura post-guerra fueron años de "vacas flacas" y cualquier recurso beneficiaba la despensa.
Pero, como quiero referirme al papel de los animales domésticos, en parcular los de compañía, uno de los que mejor recuerdo fué un perro de raza indefinida, pequeño, de pelo color crema con el hocico, las orejas y el lomo hasta el rabo de color mas oscuro, muy hermoso, al que llamábamos "Kuky", un poco golfo, eso sí, hasta donde podía serlo, claro, pero muy listo. Gatos también teníamos y a veces más de uno y de varios colores: pardos, con manchas blancas y negras, colorados o rubios y alguno alfombrado. Los gatos, aunque aceptaban caricias, hacían una vida algo más independiente que otros animales y sobre todo vivian de noche, ya que los ámplios patios de aquellas casas, el corral donde se guarda la leña, el pajar, el granero... eran espacios donde aparecian ratones y ellos, los gatos, desde pequeños aprendían a ejercer funciones del mejor raticida no contaminante. Recuerdo especialmente uno, blanco y negro, de tamaño considerable, al que llamábamos "Manolo", que además de ejercer de "animal de compañia" nos hacía otro buen servicio. Cuando nos íbamos a dormir desaparecía sigilosamente y poco antes de amanecer se posaba en el poyete de la ventana de nuestro dormitorio y se ponía a maullar para que le diésemos entrada, con lo cual, a mí que tenía que madrugar para ir a trabajar al campo, si me dormia, sus maullidos me servian de despertador. Le abríamos la puerta y tras "ronronear" a modo de agradecimiento por efecto de nuestras caricias, como había estado de caza toda la noche, se acomodaba a los pies de la cuna donde descansaba nuestro hijo y era una delicia verles dormir a los dos. Hasta que un día no volvió y le perdimos para siempre.
Ahora a nuestro hijo, con edad de tener nietos, se le pregunta por "Manolo" y aún dice que era SU gato.
Saludos amigos.
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3 abr. 2011

CONSUELO DE MUCHOS. . . . . .

"Llegar tarde es mejor que no llegar", o lo que es igual: "Más vale tarde que nunca" suelen ser frases de las más utilizadas cuando se reflexiona, por ejemplo, sobre los síntomas de decaimiento y merma de actividad que conlleva la vejéz. También sirve de alivio respecto de los miedos que genera -me temo que es mi caso- el hacerse irremediablemente viejo incluso achacoso, que sería peor. Gente que me quiere bien me dice que no sienta tanto hacerme viejo como si "mis miedos" fuese por ir sumando años, por muchos que éstos sean. Así que mi preocupación no va por ahí, ni mucho menos, ya que soy consciente de que el Final ha de llegar sin que nada pueda hacerse por evitarlo. Otra cosa es que por mi propensión al optimismo, el calor y la benevolencia con que suelen tratarme la vida y el entorno familiar y social en que habitualmente me desenvuelvo, unido todo ello, me haya servido para mantener una imagen aparentemente mejorada respecto de los datos anotados en el DNI y sienta temor a perderla.
Pero mis miedos, insisto, no son por los años cumplidos ni por el inevitable deterioro que se da en la imagen de la gente de edad avanzada. Lo que ha comenzado a preocuparme es que mi médico de familia o de cabecera, en quién tengo depositada una gran confianza, cuando hablamos de esto me dice: "Aunque tú no tienes, todavía, motivos para quejarte, ya estas en el grupo de mis pacientes crónicos, sometido a diversos controles rutinarios con el fin de evitar probables sobresaltos de origen cardiaco, dado a que suele ser la parte del organísmo más desgastada. Lo cual significa un considerable revulsivo respecto de mi afán por no perder calidad de vida.
Sin embargo, cómo ignorar que en la sala de espera donde cada cuatro o cinco semanas paso uno de esos "controles rutinarios" nos encontramos un grupo de pacientes crónicos como yo; unos cogidos del brazo de otra persona, otros apoyados en una especie de muleta, o en silla de ruedas, sin contar los que se alivian con el recurtrente bastón. Y todos; mujeres y hombres, viejos y no tan viejos, estamos siendo "controlados" por motivos similares.
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Si alguna vez he confesado mi admiración por las personas mayores y lo mucho que me ha gustado, desde muy jóven, escucharles, conversar con ellas oírles contar sus "batallitas" y cómo se las ingeniaran para driblar-superar multitud de contrariedades y sobrevivir a tiempos de carencias, de miseria incluso hambre. Ahora, pasado aquél tiempo, cuando la modernidad nos lo ha facilitado casi todo: educación obligatoria, servicios públicos envidiables, sanidad, posibilidad de aseo, mejor alimentación, etc. que nos permite vivir unos años más y mejor que antes, o los viejos de ahora no tenemos nada interesante, ni siquiera divertido que contar a nuestros jóvenes, o a éstos les "resbala" nuestra existencia y pasan olímpicamente de todo lo que podamos contar nosotros de nuestro pasado ¡cómo si haber sobrevivido a tanta imposición legal y a la gran escaséz de recursos básicos no mereciera una mínima valoración!.
Esperemos que los mismos sabios que trabajan e investigan para conseguir prolongar la longevidad de los individuos, dispongan de tiempo y medios para dar calidad al último tramo de vida, con el fín de que valga la pena vivirla.

Ah, que conste que me resistiré a convertirme en un "viejo quejicoso" y prometo seguir aumentando cada primer día de otoño el número de velas en el tradicional pastel de cumpleaños. Prometido queda.
Condios.
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18 mar. 2011

Mas luz al final del tunel.

"Descubierto un poderoso gen que combate la vejez". Este es el título que encabeza una noticia que se publica en un diario de información general. Dice que los sabios de la probeta y el microscópio están trabajando en tan loable descubrimiento, con el fin de "alargar la longevidad de los organísmos incluido el ser humano". Con lo cual la noticia en sí ya es buena, significa dar un paso más. Pero que todavia falta -añade el escrito- algunos lustros para conseguirlo, o mejor dicho: para probar a aplicarlo en personas. Que se consiga o no este ambicioso objetivo, gracias a los avances de la ciencia y al ímprobo trabajo de los profesionales, será algo en que no debemos ni podemos entrar, pero sí esperar a que más pronto que tarde sea una feliz realidad. Pues si "longevidad" significa vivir muchos años, a quién no le gustaría morir de muy viejo?...
Sin embargo, para nuestra generación, la mía, especialmente para quienes nos resistimos a aceptar que somos viejos por los años cumplidos, nos gustaría que en vez de "combatir la vejez", como dice la noticia en el titular, dijera que la retrasa; que nos llegará más tarde. Con lo cual, muchas de las personas mayores que por nuestros "achaques" (trastornos de salud crónicos generalmente) abarrotamos las salas de espera en los ambulatorios e la S.S., Hospitales y otros Centros, aunque no todos, naturalmente, muchos de nosotros -insisto- al ser menos viejos teniendo los mismos años aún disfrutaríamos de una calidad de vida, si no la mejor, cuando menos sí interesante. Nos daría alas para mantener alguna actividad.
Seamos optimistas y confiemos en que todo se andará... Si los viejos somos más y más viejos que hasta ahora, alguien cuidará de hacernos la vejez mas llevadera.
Buenas tardes.
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11 mar. 2011

También era tiempo de crisis ..........

A primeras horas de una mañana de enero, entro en una sala de considerables dimensiones, con unos bancos de madera para sentarse, una estufa de hierro colado encendida y un tablón de anuncios colgado de la pared, y veo que en el fondo hay un espacio separado del resto por una mampara mitad madera y mitad cristal con una puerta donde ponía: Jefe. Tras dar los buenos días a los empleados que había, me dirijo a esa puerta y doy unos tímidos golpes con los nudillos y pregunto ¿se puede?. Desde dentro alguien dijo: sí, adelante. La voz era de un tono recio, parecido al de quién padece de afonía crónica, o como se dice popularmente, a "voz de cazalla", con perdón.
Y el "jefe", sin dejar de "acariciar" el habano que se estaba fumando, ni decirme sientaté, me mira y con el gesto me pregunta ¿tú qué quieres? (no es que fuese mal educado, es que había sido militar con galones y eso en tiempos de post-guerra se notaba). Me acerco a él y respondo casi con la respiración contenida; mire usted, vengo de la oficina de personal y me han dado esta carta para que se la entregue en mano. Coge la carta, la abre y apenas la lee, pero ve que soy un nuevo ingreso (recomendado) y me atiende correctamente, eso sí.
El jefe, una persona de la edad de mi padre, o más (le jubilaron pocos años mas tarde) delgado, con fama de "malcarado" pero una excelente persona y notablemente culto, al decirle que era de La Mancha (él era de Cuenca) clamó: ¡conyo! ya somos dos manchegos. Me habló algo sobre la Empresa y me ofreció atención si lo necesitaba, y al despedirnos, esbozando una media sonrisa, me dijo: Adios paisano, y portaté bién... con lo cual salí algo más tranquilo de cómo entré. Y en honor a la verdad puedo decir que en poco tiempo nos hicimos buenos amigos. Él no tenía hijos, la mujer era una señora sencilla, muy agradable, y como nosotros éramos muy jóvenes se ve que al conocernos les caímos bien, no lo se.
A pocos minutos de salir del despacho del jefe, estando ya en la sala con otros empleados, se acerca un señor alto, con el vigotillo franquista tan de moda por entonces, con el mismo uniforme de pana marrón que vestían todos los empleados adscritos a "movimiento", pero éste con un cordón dorado (galón de instructor) sobre la visera de la gorra de plato, y mirando un papel que tenía en la mano me dice:
- Tú eres fulano d. ........ ? (yo observaba que aquí todo el mundo se tuteaba, en contraste con el obligatorio "usted, usted, usted" que usábamos los jóvenes en mi tierra).
Sí señor, para servirle... Nos saludamos con un apretón de manos y tras decirme que él sería mi instructor, me indica en qué va a consistir mi trabajo .... Entrados ambos en conversación, no sé con qué interés, me pregunta cual era mi oficio (...) y le respondo que "se leer y escribir" y que es lo único que me han exigido para tener opción a una de las plazas convocadas. Además, para que viese que no quería ocultar mis orígenes, le explico que conocía todas las labores del campo, por haberme criado en él, y por tanto dije que labrador. Que si estaba ahora aquí era por decisión personal y por ver si encontraba un medio de vida que mundo rural se negaba a ofrecernos a los jóvenes de entonces.
Sobre el efecto que le hiciese mi respuesta ni me lo planteé, pero como ser del campo no era ser mucha cosa (ahora es distinto) este buen hombre que tampoco es que fuese título universitario, usando un tono casi paternal (creo que sería por la diferencia de edad) me ofrece su ayuda personal y que él me iría orientando en lo más elemental de una labor que siendo sencilla precisaba un mínimo de tiempo de práctica. Que después, tras hacerlo unas semañas, vería que todo era pura rutina y lo haría agusto.
Le dí las gracias y me puse a su dispoción.
Si antes, hablando del Jefe", digo que acabamos siendo buenos amigos, con el señor instructor y aún con sus hijos lo somos todavía.
De esto ha pasado más de medio siglo y me atrevo a decir que recuerdo imágenes entrañables de aquél tiempo. (Continuará)

Saludos cordiales
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28 feb. 2011

Bueno, bueno...

Puede que yo sea algo mas raro de lo que creo que soy. Y si así fuese no me gustaría aunque lo acepto. Pues algo tendré, al margen de parecidos físicos, criterio personal, carácter, incluso modos de ser, que me diferencie de los otros. Y alguna de esas diferencias ("rarezas") aparecen cuando se me pregunta por cómo entiendo la reciente Ley anti-tabaquísmo que tanta polémica está generando entre fumadores y no fumadores, así como en gran parte de la sociedad. Creo que, al saber que he sido víctima de cáncer de laringe por consumo habitual -también excesivo- de tabaco, unos me pregunten por ver si respondo que "el tabaco no debería cultivarse, es decir, que habría que erradicarlo sin contemplaciones", o en el mejor de los casos que "se limitara su producción a mínimos aceptables". Y otros para que diga si entiendo o no la gran indignación existente entre quienes prefieren desarrollar su vida social incluida la actividad laboral entre fumadores y no fumadores, con el riesgo que representa vivir envueltos en humo y expuestos a la toxicidad de la nicotina y otras sustancias igualmente nocivas para la salud de las que añaden a las distintas elaboraciones que aparecen en el marcado para ser consumidas.
Empiezo por decir que lo que menos me gusta de la Ley es que prohiba sin más. Lo cual crea a los consumidores, fumadores habituales sobre todo, cada vez que fumen un cigarrillo, un sentimiento de culpabilidad increible. (Saludaba a unos vecinos, empleados del Banco que hay junto a nuestra casa, que estaban fumando un cigarrillo en la calle, al preguntar cómo estaban en la calle con tanto frio como hacía, con fina ironía y con su punto de gracia, repondieron al unísono: estamos fumando en la calle por no delinquir) reimos todos. Hablamos un rato del efecto que está teniendo la nueva Ley, y un pelín sorprendidos decían ver con buenos ojos que, habiendo sido -yo mismo- tan perjudicado por el efecto tabaquismo les comprendiese y me inclinara por recomendar antes que prohibir; disponer y no obligar, etc. Sin embargo, de la industria tabaquera (aquí sí obligaría) no se dice nada sobre si conviene suprimir algunas sustancias tóxicas añadidas, así como restarle poder de adicción a su uso. También hacer abundante publicidad sobre el consumo de tabaco y sus consecuencias, charlas en Centros escolares y lugares de formación educativa, por expertos o experimentados, que instruya, que oriente y no alarme ni asuste a los adolescentes por ser éste el colectivo donde se comienza, generalmente, a consumir tabaco y otras drogas....
Pero claro, mientras haya gente como ese restaurador de Marbella, capáz de hablar de persecución al fumador y ruina de sus "protectores", o esos que creen que si no se erradica todo lo que haya entorno al tabaco la humanidad acabaría "nicotinizada", es decir; enferma sin remedio, mientras exista gente así, tan radical, la discordia irá en alza. No acabará nunca, creo.
Más sentido común, por favor.
Buena semana.



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13 feb. 2011

La figura del abuelo.

Confieso que no sabría decir por qué, pero desde muy joven, desde niño, he sentido admiración por las personas mayores (los viejos) aunque si creo que la explicación sea -entre otras- la "pelusilla" que me produciría ver a otros niños de mi edad lanzarse a los brazos de sus abuelos a la salida del colegio; cogerse de su mano y caminar por el campo, o ir con él hasta la tienda de chucherías más próxima para comprar un cucurucho de cacahuetes, pipas de girasol, altramuces, garbanzos tostados, etc. Cosas que yo no pude disfrutar de los míos por que apenas les conocí. Ninguno se hizo muy viejo y lo poco que conozco de ellos, igual de mis abuelos que de mis abuelas (por cierto todo irreprochable) lo se por habérmelo contado mis padres o algún familiar cercano. Y si todavía lo recuerdo es por creer que esas cosas nunca se olvidan.
De ahí que aquella admiración que tuve de pequeño a los viejos la haya mantenido siempre. Y al tiempo de ir haciéndome viejo, he intentado conservarla hasta hacérsela sentir a mis tres nietos, ahora los tres mayores de edad, por que me parece una excelente cualidad de cara recibir la mejor educación.
Mis nietos, el mayor y el pequeño, uno de nuestro hijo y otro de nuestra hija, han convivido con nosotros prácticamente toda la niñéz y, claro, igual el uno que el otro recibieron de nosotros, de sus abuelos, todo lo que yo hubiese querido y no pude recibir de los míos. Desde llevarlos con nosotros de vacaciones, verles gozar en todo tipo de carruseles de la fiesta del barrio, hasta dormirles contándoles un cuento al ir a la cama. . . sin necesidad de esfuerzo alguno, insisto, desde todo eso hasta el infinito lo hubiesen tenido todo, ya que sus gozos nos los contagiaban y los disfrutábamos con ellos. Al segundo, también de nuestro hijo como el primero, por no sabría decir qué circunstancias, ni siquiera si fué por conveniencia de los mayores o por el deseo de estar viviendo en casa de sus padres, por lo que sea, no lo hemos disfrutado tanto como a los otros dos.
No obstante, al margen del carácter que tenga cada cual y cómo se monten su vida, nosotros por ser sus "yayos", a los tres les queremos, les sentimos y les admiramos igual.
Saludos y gracias, vistantes.
Un abrazo.
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6 feb. 2011

CONTRA EL CÁNCER (2)

Sí, ya se que me repito hasta cansar; perdonenmé, pero es que llegadas estas fechas no puedo evitarlo. Acabo de saber que "este año en nuestro pais se han diagnosticado sobre 170.000 carcinomas en sus diversas manifestaciones" y que "en el 2020 se producirán más muertos por cáncer menores de 65 años que en 2010". . .
Otros dirán también que "gracias a los constantes y rigurosos trabajos de investigación que se están llevando a cabo en todo el mundo buscando el orígen de la enfermedad, así como la causa de su desarrollo y los fármacos adecuados para tratarla, los porcentajes de curaciones irán aumentando año tras año de manera notable". ¡Menos mal que oiremos algo alentador!
Por otro lado, como pasa todos los años, veremos aparecer personajes populares incluso famosos, que padecen o hayan padecido cáncer, explicando cada cual su "infierno" particular según le vaya, o le haya ido, en cada caso. Como tampoco es descartable que algún político en activo, vinculado su cargo a cualquier área de salud, de la cara y nos diga que "si no se hace más de lo que se está haciendo desde las administraciones no es por falta de voluntad política, si no que es por escaséz de presupuesto . . . " Igualmente habrá entendidos en temas oncológicos que nos expliquen que el cáncer ya no es lo "incontrolable" que era tiempo atrás, y que "nos concienciemos de ello para evitar cometer errores involuntarios por simple desconocimiento".
De ahí que nada de lo que se diga, o se publique a través de cualquier medio, acerca de la lucha contra el cáncer nos parezca mal, ¡faltaría más!.
Sin embargo aún hay aspectos muy importantes que la sanidad no contempla y que -en mi opinión- pasan poco menos que desapercibidos si no es en campañas contra tan lacerante enfermedad. Uno es el de la "información-educación" a colegiales (sobre todo niños y adolescentes) en las escuelas de cara a disponerles para que; desde el conocimiento de los principales factores de riesgo intenten evitar la enfermedad, o cuando menos sepan cómo detectarla precozmente. Otro aspecto, en caso de contraerla y someterse al tratamiento médico que corresponda, una vez obtenido el alta clínica, mientras los pacientes convalecen deberían ser asistidos del tipo de rehabilitación sea física o picológica que cada uno precise. Y esto lo digo yo que soy laringectomizado y por supuesto, para recuperar el habla y poder reintegrar a mis actividades ordinarias, tuve que "buscarme la vida" por mi cuenta.
Prometo no insistir, por ahora, con un "CÁNCER (3)". . .
Abrazos
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26 ene. 2011

Antes y después del cáncer.

Sin que tenga excesivos motivos para quejarme por haber contraído desde muy joven distintas enfermedades, alguna de ellas con diagnóstico preocupante en aquél tiempo (Fiebres de Malta, Pleuresía aguda con derrame, entre otras) la que más angustia me produjo a nivel personal incluso a mis familiares más cercanos, fué el cáncer de laringe. Debo señalar, también, que todas ellas las he ido superando sin que ahora las recuerde por las secuelas que me hayan quedado ni siquiera por haber tenido que adoptar un régimen de vida diferente al habitual, excepto en el caso del cáncer que quedé sin nada de voz y muy mermados los sentidos del olfato y el gusto, así como algo disminuida la capacidad para hacer esfuerzo físico. (Me temo que aunque me cuesta reconocerlo, el carácter también me ha cambiado a peor...).
Pero dicho esto, consciente de que puedo caer en el error de repetirme hasta aburrir, me permito comentar lo poco que en mi modesta opinión hemos evolucionado en algunos aspectos referidos a la educación en temas de salud, por ejemplo, en la rehabilitación integral de personas laringectomizadas durante el periodo convaleciente. Pues igual que se enseña a saber qué, cómo y cuando debe comer y beber una persona enferma de obesidad para nutrirse y perder los kilos que le sobren; o en otros casos a adaptarse y manejar adecuadamente algún elemento ortopédico, tras la mutilación de algún miembro, etc, ... a la persona convaleciente de laringectomía total, sin embargo, no se le da la misma oportunidad. Que hace mas de treinta años, cuando tuve necesidad de asistencia rehabilitadora se me dijese que la sanidad en nuestro pais no contemplaba este tipo de asistencia, aunque no lo entendiese, hube de resignarme y "buscarme la vida" como pude y no me arrepiento de hacerlo. Lo que no se me hubiese ocurrido es ni siquiera sospechar que tres décadas después, es decir, al cumplir el siglo XXI los primeros diez años, me encontraría con personas laringectomizadas buscando, fuera del Centro de Salud donde fueron operados, lo mismo que yo tuve que buscar entonces. En poco tiempo, gente recién operada que ha conocido mi caso y mi dedicación en la AECC, me han pedido la ayuda que no les presta la Sanidad pública y no he podido atenderles, ya que por edad llevo unos años retirado.
Hace solo unos días, un familiar de uno de los antiguos "alumnos" que tuvimos en las clases de erigmofonia que se impartían en el Centro de Rehabilitación del Hospital de Sant Pau de Barcelona, un nuevo espacio anexo al servicio ORL donde se asistía preferentemente a los pacientes intervenidos en el propio Hospital hasta su recuperación, como mi tarea, en calidad de voluntario, fué la de coordinar las clases del nuevo centro y me habían hecho depositario de tanta confianza ¡todo un regalo! me llamó para decirme que estaba hospitalizado y quería verme. Estaba en otro Gran Hospital, nuevo, con instalaciones modernas, todo él un verdadero lujo, pero sin preparación para aplicar oxígeno al paciente via traqueostoma. Es decir, nada que hiciera las funciones de la mascarilla cuando el enfermo respira por la naríz y la boca. Las enfermeras, como remedio, le tenian puesta una cánula de las que se usan en quirófano en caso de traqueotomia y creo que es lo mejor que podían hacer... sabía que la falta de material adecuado no era culpa de ellas y no dije nada. Además, el enfermo estaba muy recuperado y pronto se iría a casa.
Lo que no acabo de entender, y de verdad lo siento, es que existiendo medios para curar una enfermedad tan traumática como es esta, no se haga nada, o se haga tan poco, por proporcionar al paciente lo necesario, para que además de aprender a convivir con sus limitaciones, disfrute de la mejor calidad de vida posible.
Si por reiterativo he cansado, lo siento. Pero se que es así de triste por que lo he sufrido en mis propias carnes. Ahora, por si álguien tiene en su mano la solución, permitanmé que lo comente y me desahogue al mismo tiempo.

Hasta otra, amigos/as.
ConDiós.
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23 ene. 2011

Hasta ahora jubilarse era una suerte.

Creo haber dicho en alguna ocasión, que dar un vistazo a la prensa diaria es una de mis inevitables tendencias. Antes, mientras estuve en activo, compraba el diario por las mañanas y había día que por excesivo trabajo no tenía tiempo para hojearlo incluso había veces que ni lo desdoblaba. Lo mas que hacía era resolver el geroglífico y el crucigrama, y no siempre.
Ahora con internet es distinto; como estoy jubilado puedo leerme dos o tres periódicos diferentes y aun me sobra tiempo para ver televisión y si se tercia radio. Me gusta medio-enterarme de lo que acontece en el día a día, qué le voy a hacer...
Hoy mismo, en las páginas de política de uno de los diarios mas leídos veo que quienes gobiernan, al margen de otras medidas para intentar superar las dificultades que encuentra nuestro pais para salir de tan agobiante crisis, están estudiando la manera de ordeñar la enjuta teta de nuestras pensiónes como recurso ineludible para ayudar a salir de ella. Y otros, los que esperan el cambio, seguros de que van a gobernar muy pronto, nos intentan convencer de que los pensionistas, los trabajadores (no se si aquí entran los millones de parados y los millares de familias que no llegan a fín de mes... ) unicamente podemos evitar el infierno y nuestra ruina si les damos el voto a ellos. Que como hay dinero -dicen- éstos lo van a administrar mucho mejor y habrá para todos. Vamos, lo mismo que acostumbran a decir siempre que se acerca el fin de una u otra legislatura.
Como detalle, para no caer en el absoluto pesimismo, me he permitido extraer unas frases -nada nuevo- consoladoras.

Una señora que manda mucho y quisiera mandar más dice: "No me parece bien que los mismos parlamentarios que aprueban la congelación de las pensiones se blinden para ellos la pensión máxima" (Esperanza Aguirre).

- ¡Muy bién! A mí también me parece mal.

Otra lideresa: "El objetivo será equiparar las pensiones de diputados y senadores a las del resto de cuidadanos" (Soraya S. de Santamaria)

- ¡Qué graciosa! -dirán algunos de sus compañeros de escaño-.

La recién llegada: "Los ciudadanos nunca van a olvidar que quién congeló las pensiones fué Zapatero. Unos (ellos) creen en los pensionistas penalizándolos y otros (nosotros) premiándolos". (Alicia S. Camacho)

- Claro, en caso que los ciudadanos se olvidaran, ella o alguno de los suyos ya se encargará de recordarlo. ¡Faltaria más!

Ah, el referido periódico también trae esta ... promesa?: "Prometo cuidar el dinero del contribuyente, al que le cuesta mucho pagarlo, por que le cuesta mucho ganarlo. Vamos a dar ejemplo yá".
(Mariano Rajoy) el jefe.

- A mí, las promesas de los políticos me resbalan casi todas, "alomojóoo" esta no... quién sabe. Lo que me temo es que a los jubilados, por ser viejos, no se nos debe hacer mucho caso, o sí?.

Condiós y hasta otra.
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10 ene. 2011

¡¡¡ Qué tiempos.... !!!

Recuerdo que era pleno invierno, antes de amanecer, enganchaba el carro y salía del pueblo hacia alguno de los "pagos" donde se desmontaban grandes parcelas de monte (encinas y enebros mayoritariamente) con la idea de limpiar y acondicionar el terreno para poder plantar y cultivar viñas. Eran extensiones de terreno, grandes fincas de propiedad privada - algunas cuyos titulares eran familias que ni se preocupaban de ellas - que se aparcelaban y se vendían a mejor precio, si estaban límpias de maleza. Y como la leña cortada era tan abundante y estorbaba para realizar tareas de labranza, la que no quemaban los propios leñadores en el mismo lugar, se amontonaba y se ofrecía gratis a quienes quisieran retirarla. Ni que decir tiene que, gracias a esa posibilidad, mucha gente aliviaba el frio del invierno
De ahí que en mi caso, aunque recogiéramos los sarmientos durante la poda de las viñas, aprovechara la ocasión de almacenar en casa una leña más consistente, para uso propio, y hacer algunos viajes más, cobrando, por encargo de algún conocido, llevarla a la serradora y convertirla en tarugos apropiados para las estufas y así venderla a un mejor precio. Pues eran tiempos de post-guerra y cualquier trabajo, por duro que fuese, si ofrecía algún beneficio había que aprovecharlo cuando menos para sobrevivir a tanta escaséz.
Un día (como este hubo muchos) la temperatura era tan baja que la escarcha cubria la tierra igual que si de una fina capa de nieve se tratara. Y aunque fuésemos bien abrigados, ese tipo de "escarcha" se agarraba en la ropa, en el pelo, incluso en las cejas.
Ya en el tajo, sin reparar en el frio que hiciese, ni en la capa de escarcha que cubria la leña, cargaba lo mas que podía cargar mientras las caballerias daban cuenta del pienso que les ponía y yo comía lo que llevara en las alforjas. Así, una vez repuestos, nos poníamos en camino de vuelta y a primeras horas de la tarde llegaba al pueblo. Descargaba la leña donde hubiera de hacerlo y para casa, hasta el día siguiente.
Hablo del ambiente rural de un "lugar de la mancha" donde las temperaturas en el invierno suelen ser equis grados menos cero, en contraste con los - a veces - mas de 40 grados centígrados de los veranos. Actualmente, y por ventura, casi todos los trabajos se realizan con vehículos a motor, muchos de ellos dotados de aire acondicionado, con lo cual el trabajador agrícola - ahora - es persona con oficio ¡afortunadamente!... En aquellos tiempos, no.
Saludos.
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2 ene. 2011

Con la ventana abierta...

Hoy, día uno del mes uno del año once (1-1-11) de este siglo, hace pocas horas, entró en vigor la nueva ley ANTITABAQUÍSMO que amplia ¡y de qué manera! los espacios donde los consumidores de tabaco no deben fumar. Una disposición con la que unos están (estamos) de acuerdo y otros no, como ocurre con casi todo lo que ha de imponerse por ley tras ver que las advertencias no sirven para nada.
Horas antes de entrar en vigor la polémica ley y en un programa de televisión, de los mas vistos los sábados por la noche, un grupo de tertulianos con criterio distinto sobre el tema a tratar se enzarzaron en una discusión donde el radicalísmo de unos y otros, defendiendo cada cual su postura, convirtieron la tertulia en un griterio del peor estilo. Hasta el punto en que el señor presentador-moderador del programa, viendo que así no se llegaba a conclusión alguna y por respeto -creo- a la audiencia hubo de dar por finalizada esa parte de la tertulia. Pues el énfasis con que alguien B.E. defendía su libertad y el derecho a fumar cuando y donde le viniese en gana, contrastaba con la defensa a ultranza que hacía S.G. de la nueva Ley por haber haber sufrido severamente los efectos del "tabaquísmo", víctima de su propia debilidad o simple desconocimiento, convertido, ahora, en defensor radical de todo fumador pasivo y muy particularmente de los niños.
Tras marcharse los mentados tertulianos y hacer un pequeño descanso, el programa retomó el tema con una persona invitada, M.G.K., luchadora contra su cáncer -así lo dijo- por excesivo consumo de tabaco. Esta persona, con una seguridad y calma ejemplarizantes, dió una soberana lección especialmente a quienes, todavía, se resisten a creer que la defensa contra el tabaquísmo, como contra el cáncer en general, es una lucha en la que deberíamos participar todos, la sociedad entera. Gente que cree que el cáncer es una enfermedad de otros y como a él no le afecta, ni es contagiosa, intenta ignorarla.
De ahí que la persona invitada recomendara hablar de cáncer como de cualquier otra enfermedad curable, eso que ella misma cuando supo lo que le pasaba evitó que su familia lo supiese, rogando a su médico que "a ella le dijera con toda claridad lo que tenía, qué podía pasarle y qué hacer para intentar superar tan complicada situación..." pero que no pasara de ahí para no angustiar a su entorno más próximo.

Cuando hablaba de que está comprometida y colabora con la Asociación española contra el Cáncer, hubo una llamada de alguien (no dió el nombre) para decir que "gracias a la persona invitada, el día que supo lo de su cáncer por fumadora, dejó de fumar y no ha vuelto a hacerlo". Y ésta respondió: "nada que no sea como lo que acabo de oir me haría más felíz". Y el público presente, como harían muchos televidentes, le dedicaron el mayor y más prolongado aplauso de la noche, seguro.

¡Bien sabe dios que la entiendo!. Treinta años antes que ella pasé por una experiencia similar a la suya y luchando primero contra mi cáncer y después contra el cáncer de otros hasta lograr la rehabilitación conveniente, los signos de reconocimiento al apoyo que recibian y las respuestas iguales o parecidas a la de esa llamada, si repasara mis cuadernillos de notas, serían incontables.

Por tanto, sin alarmísmo pero con naturalidad, comentemos lo bueno que sería el cumplimiento de esta nueva Ley para la salud de todos.

Vivamos esperanzados y al final veremos donde y cómo estamos un año después de hoy. Me imagino que superado el "mono" habrá mucha gente un poco más feliz. A ver...

Condios, amigos. Hasta otra.




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