27 feb. 2010

Sin título.... da igual.

Hacerse viejo no deja de ser una lata. Cuando somos jóvenes y ascendemos por la senda que nos conduce a cada cual a una meta precisa o inconcreta, da igual, si lo conseguido hasta ese punto nos agrada y permanece durante toda, o buena parte de nuestra vida activa, se tiene la sensación de que el tiempo no pasa, o discurre muy lentamente, es decir, lo que se entendería por "una vida sin prisa". Quizás que sea el mismo esfuerzo, el ansia de llegar cuanto antes incluso la culminación de un logro por algo deseado, haga que la satisfacción proporcione los elementos precisos para que nuestro tiempo de para tanto.
En cambio, dispuestos a recorrer el camino de "vuelta" a partir de la jubilación, convencidos del "deber cumplido" que suele decirse, el tiempo se hace mas corto y encima, para mas inri, nos gusta celebrar cada cumpleaños como si se tratara de un triunfo. Y bien mirado, puede que lo sea. Otra cosa es si nos da por pensar en que "ya es tarde para pretender hacer algo que en su momento no hayamos hecho", "intentar corregir los pocos o muchos errores (todos ellos no intencionados, eso sí) ya cometidos" o resignarnos a ser indiferentes, pasivos, incluso víctimas voluntarias de nuestra propia debilidad.
Pero, claro, después de sufrir tiempos de miseria (guerra incluida) y llegar a viejos viendo crecer a las nuevas generaciones, rodeadas de medios para hacer todo más facil y con posibilidad de mejorar en el futuro, sobre todo la calidad de vida, cuando menos, nos lleva a reprocharnos, bienhumoradamente, el haber nacido tan pronto. Pues quién no recuerda, por ejemplo, ese refrán que dice "Del viejo, el consejo". A la mayoria de viejos de ahora, viejos de verdad, los que ya estamos cargados de años, lo de dar consejos a la juventud, ni de coña, vamos.
Bueno, colegas, hasta otra y que seais felices.
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23 feb. 2010

Montserrat también fumaba y mucho.

La tristemente desaparecida, víctima de cáncer, Dña. Montserrat Roig (escritora y periodísta), cuando supo que existía una Asociación de Laringectomizados (AEL), en Barcelona, vino a visitarnos para conocer quienes éramos y qué hacíamos allí para no quedar aislados socialmente. Ella sabía que algunos de los que ya hablábamos sin laringe nos dedicábamos a trasladar nuestra experiencia a otros operados de lo mismo y le interesó. Vino una tarde y nos preguntó por todo lo que creyó menester, en un lenguaje de lo más coloquial, y su conclusión queda reflejada en este pequeño escrito aparecido en El Periódico al día siguiente y que me permito transcribir literalmente.

Título, LOS MUDOS QUE HABLAN.
Firma, Montserrat Roig.
Dice así:
-Se despiertan de la operación y notan que la cabeza se les separa del cuerpo. No pueden oler, no tienen paladar, ni siquiera pueden decir un somero ¡ay! si algo les duele. Algunos se rebelan hasta volverse locos, los más deciden que se les acabó la vida por que les falta la palabra. Se han vuelto mudos. Son los laringectomizados. Mutilados para siempre por un cáncer de laringe.
Pero algunos hablan. Y van a las cabeceras de hombres desesperados y les cuentan que ellos fueron mudos y que dejaron de serlo. Sin ayuda médica oficial montaron una pequeña esperanza parlante en la calle Provenza de Barcelona. Profesores que también fueron mudos enseñan a hablar por el esófago a hombres adultos, fuertes. Algunos pierden a la familia, por que nos da miedo hablar con alguien que nos oye pero no contesta. A. D. (Presidente de AEL) pensó que su problema no era el único, A. C. (relaciones públicas, portavoz de AEL) aprendió a conversar con su propia imagen ante el espejo. Hoy, entre otros, estos hombres ayudan a sus compañeros para que vivan de nuevo. Pidieron a la Generalitat un millón de ayuda y les concede cien mil pesetas de insulto. Ll. y L. tendrían que saber que en este piso hay algo que no se usa: la fraternidad. Los maestros no cobran nada y los alumnos, si pueden, pagan veinte duros al mes. Y están recuperando la alegria de expresar la palabra precisa, el cálido objetivo. Toda una lección para los que decimos tantas tonterias al día.


Después de conocer lo que hacíamos no descansó hasta conseguir que apareciésemos en televisión. A ella y a R. Sánchez Ocaña se lo agradeceremos siempre.
Pero eso lo contaré otro día.
Por hoy, hasta luego.



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18 feb. 2010

Prohibición, no. Infomar, sí.

La adición al consumo de tabaco, generalmente, suele comenzar cuando se es muy joven. Y una de las causas es la de convivir con fumadores habituales. Por tanto, en las escuelas, la información que se transmita a niños y adolescentes respecto al hábito de fumar fortalecerá -sin duda- la voluntad del escolar para saber decir sí o no al tabaco. Con lo cual imaginamos que el problema "tabaquísmo" se solucionaría, en buena medida, a base de educación, educación y educación.
Ahora, todo el mundo sabe que el tabaco, sin importar la variedad de la planta ni el tipo de elaboración que se consuma, el poder de adición que tiene es infinito. Basta con recordar a tantos fumadores y fumadoras que al observar síntomas extraños en la respiración incluso tos persistente, los primeros signos en aparecer, han intentado dejarlo y no lo han conseguido. Y aunque hay, todavía, muchas personas que fuman y no admiten que se les recuerde que están perjudicado gravemente su salud, ni reparan en el daño que hacen a otras no fumadoras, es de esperar que el anuncio de la nueva ley antitabaco, prohibiendo fumar en locales públicos cerrados, les ayude a pasar de ser fumadores avezados y de cantidad excesiva, a fumadores por placer (entendiendo al primero por fumar 15 ó más cigarrillos diarios, y al segundo por fumar 3 ó 4 cigarrillos y no todos los días) que sería la línea mas recta para alcanzar la voluntad de dejarlo.
Si yo hubiese sabido todo esto mucho antes, cuando era joven, es probable que ahora les hablara con laringe. Aun así, me gusta repetir: "Nunca es tarde, . . . . . ."
Hoy no se me ha ocurrido nada mejor.
Saludos cordiales.
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14 feb. 2010

SAN VALENTIN

Hola, visitantes amigos.

Como me siento ciudadano del Mundo, y el Mundo somos todos, hoy os grito con Amor...

¡FELICIDADES HERMANOS!

Ah, y os deseo buena salud.
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13 feb. 2010

Sí, ya soy viejo, y qué?...

Recuerdo que desde muy jóven, sin entender todavía muy bien por qué, gustaba de tratarme con personas de más edad que la mía. Y aún lo entiendo menos, cuando pienso que no tuve la suerte de recibir caricias ni consejos de mis abuelos, que son los únicos en la familia que podrían haber ejercido alguna influencia sobre esa inclinación de mi pripio carácter. Lo mas probable -pienso ahora- es que la educación que recibiera en la escuela y en la niñez se deba a haberla adquirido de personas de edad avanzada, no lo se. Pero he ido atando cabos para aclararme y veo que esa podría ser la explicación más razonable, ya que el maestro de "mi escuela" era generalmente una persona mayor y en mi aprendizaje de agricultor compartía mucho tiempo con personas de edad muy superior a la mía. Y a partir de emigrar a la otra España, la industrializada se decía, en la mayoría de los trabajos realizados a lo largo de tantos años de vida activa, he ocupado cargos cercanos a los dueños, adaptado al cumplimiento de las normas establecidas por la dirección o el titular de la empresa, y casi siempre estas eran personas de edad avanzada.
También, en la España rural que me crié, la España rústica de mi tiempo, en la que los labradores de todas las edades nos reuníamos en la "quintería", una vez terminada la jornada de trabajo en el campo, por las noches, alrededor de la lumbre de la chimenea si era invierno y a la luz de un "candil" de hierro alimentado con aceite, una vez tomado el correspondiente "piscolavis", como las noches eran largas pasábamos el rato unos jugando a cartas, otros tejían con el esparto verdaderas obras de arte, y en mi caso particular, como era jóven y sabía y me gustaba leer, leía novela del oeste (creo que de la colección "Rodeo") hasta que aparecian síntomas de sueño y nos poníamos a dormir. Pero, como digo, todo ello compartido con personas mayores.
En cambio ahora que soy viejo, también sin saber por qué, me encanta tratar con la gente de menor edad de la que yo tengo. Y me pregunto:
¿No será que si algo he aprendido en mi vida se debe a lo que me enseñaran los viejos cuando era jóven, sumado a lo que aprendo ahora de las más recientes generaciones?.
De lo mucho que hayan intentado enseñarme, algo se me habrá pegado, digo yo.

Y ahora permitan que me despida a mi antigüo estilo: "Condios"
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9 feb. 2010

Sí, tiempo para todo...

Ahora que todo mi tiempo es libre me ha dado por releer algún libro de los que guardo en los estantes de mi humilde biblioteca y me arrepiento de no haber leído mucho más. ¡Lo que me he perdido!. También es cierto que de donde vengo, de la España rural mas rústica (y no es escusa, ojo) aprender a leer y escribir era poco menos que innecesario. ¡Pobres gentes!. Así que quienes pudimos hacerlo fuimos, de algún modo, unos privilegiados. Recuerdo haber oído decir, aunque parezca un hecho anecdótico, que un maestro de escuela fue relevado en el trabajo por exteriorizar su extrañeza "al ver que la mayoría de los adultos firmaban con el dedo por no saber escribir su nombre". Pero bueno, ahora son las cosas de otra manera, todo ha evolucionado, y debemos felicitarnos de ello.
Hoy he elegido un libro de poemas, escrito por Araceli Isabel E. Olmedo, titulado GRITOS DE PAPEL y dedicado a su abuela Isabel "por el amor y dulce recuerdo que le dejó". Quizás que sea este uno de los libros de poemas que mas he releído, sin que sea la poesía la parte literaria de mi especial preferencia. mas bien diría que me gusta tanto por conocer a Araceli Isabel cuando yo tenía edad de poder ser su abuelo, no lo se. Conocemos -eso sí- mucho a su madre (todo un símbolo de la mujer manchega, culta, valiente, mujer mujer, donde las haya) y sabemos que con la calidad de esos mimbres, no puede hacerse un mal cesto. Así es la hija. A mi me hubiera gustado que el libro tuviese más de las ochenta páginas que tiene, aunque sumando las veces que lo he leído las sobrepasa.
Del citado libro, destacaré unos versos elegidos entre otros tantos poemas a los que intento arrancar sonido; tono de voz suficiente para poder escuchar el "dulce recuerdo y el amor" que los alimenta. Son estos:

- Echada sobre la cuna de mis recuerdos
te contemplo. (pág. 33)

- Entre sus manos se vertían
surcos de notas (Pág. 55)

- Me esceucen los ojos de mirarte (pág. 61)

Ah. El libro nos lo regala con una dedicartoria manuscrita que dice: "A Andrés y Mª Jesús, esta bocanada de Amor, para que mis gritos se encuentren con los suyos". ¿Podrá decirse algo mas hermoso? nosotros creemos que no.

Mil gracias, Araceli I, y felicidades por ser cómo eres.



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4 feb. 2010

Si solo es un Día, parece poco

Después de convivir tres décadas con el mal o buen recuerdo -según se mire- del cáncer y la aceptación forzosa de las imborrables secuelas que produjo en mí el tratamiento (intervención quirúrgica muy agresiva, radiaciones de cobaltoterápia, etc.) aun me sigo haciendo la mismas preguntas que tantas veces me hice, cuando peor lo estaba pasando. Del cáncer que yo contraje, el de laringe, igual que el de pulmón y algún otro, las autoridades sanitarias nos dicen que el factor de riesgo número uno es el consumo de tabaco y no seré yo quién lo niegue. Lo que me sorprende es la ligereza con que se valora esa verdad y lo poco que se respetan las disposiciones sobre cómo evitar que se fume en lugares donde mas daño haga.
Por ejemplo hoy "Día mundial contra el Cáncer" me sigo preguntando: ¿por qué no declararnos todos contra el cáncer los otros trescientos sesenta y cuatro días de cada año?. ¿Son tantos los intereses económicos a defender, creados en torno al tabaco, para que la salud sea lo de menos? Las campañas informativas sobre prevención (introducidas en las escuelas), la publicación en los diarios de las negativas consecuencias que padece quienes lo contrae, documentar a las familias sobre el uso de métodos de rehabilitación integral, de los que se utilizan para no perder calidad de vida, deberían prodigarse con mayor entusiasmo, o prestarle a todo ello más atención.
Creo, honestamente, que una vez asumido este compromiso-obligación entre las distintas administraciones, local, autonómica, estatal, mantener una campaña contra el cáncer, con carácter permanente y no solo de un Día, sin duda estaría bien visto por quienes pasamos por tan indeseada experiencia y tendría -seguro- el aplauso mas caluroso de la sociedad en general.
Bueno, como el tema da para mucho más, felíz Día y sucesivos.
¡Todos contra el Cáncer!
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