21 ene 2010

Fuera los malos humos...

Ya se que es polémico hablar del "efecto tabaquismo" aun siendo conscientes -como somos todos- del gran deterioro que produce, en la salud de las personas el humo del tabaco, así como del abnegado trabajo de las autoridades sanitarias por evitarlo.
Ayer, sin ir mas lejos y estando tan trillado el tema, un tertuliano en TVE preguntó a la ministra de sanidad, entre otras cosas, "por qué si él quiere abrir un restaurat, un bar o una discoteca para fumadores, no puede hacerlo?". (El "tertuliano" es -ni más ni menos- que uno de nuestros representantes elegidos para defendernos en el Parlamento Europeo).
La señora ministra le respondió con la propiedad y elegancia que ella sabe hacerlo, pero me quedé con la mirada y media sonrisa con que ella taladraba (alomejor exagero) la cara de la susodicha "señoria europea".
Como tuve cáncer de laringe (no me importa repetirlo) y los médicos, ese tipo de cáncer, lo atribuyen -entre otras causas- al consumo habitual de tabaco, aunque haga muchos años de esto, mi postura no puede ser otra que la de estar al lado (no siempre a favor) del fumador, ayudando a que lo deje.
Pero no me cansaré de insistir en que la solución, si no inmediata, ha de empezar por la educación. Introducir información, no alarmista pero real, sobre tabaquísmo en los colegios, y dejar claro que la nicotina es un alcaloide tóxico que, junto a otros componentes, tiene un enorme poder de adicción, que los adolescentes sepan el riesgo que corre su propia salud, si no saben cómo evitar el tabaco, o rechazarlo cuando lo prueban por primera vez. Desde siempre, por ignorancia, se nos ha inculcado la idea de que el uso del tabaco es un elemento útil para relacionarse socialmente y nos lo hemos creído.
De ahí que la experiencia vivida ¡durante más de treinta años! me exija pronunciarme contra el consumo de tabaco. Y si para erradicarlo hay que comenzar a prohibirlo en locales cerrados, públicos o privados, prohíbase. Si algo bueno se consigue, el beneficio será para todos.
Un abrazo a mis amigos fumadores, que los tengo.
Ah, y a quién pase por aquí también.
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