28 abr. 2009

Me cuesta creer que con el paso del tiempo se van perdiendo hábitos (costumbres) de las que, sin duda, aumenta y enriquece los valores del ser humano y da sentido a la amistad. Y esto lo digo porque, desde que residimos en Cataluña, pocas veces pasó el Día de Sant Jordi sin recibir algún libro ni olvidarme de regalar alguna rosa. Ahora, sin saber muy bién por qué ni olvidarnos de lo que significa, igual mi esposa que yó le vamos restado importancia. Inconscientemente nos hemos resignado a vivir en la simple comodidad del hogar y cuidar de nuestra salud.
No sabemos si esto mismo pasa a todo el mundo o somos un caso raro. Lo cierto, lo verdadero, es que día 24 de abril nos confesamos, el uno al otro, el arrepentimiento de no haberlo hecho, igual que prometernos que el próximo año lo haremos mejor. A ver...
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