21 jul 2008

CHOLATE CON CHURROS

En el ya ¡mas de medio siglo! que ha transcurrido desde que "salí de mi pueblo", como dice la canción El Emigrante de Juanito Valderrama, mis visitas a Tomelloso pueden contarse por los mismos años -mas o menos- que decidimos avecindarnos en Barcelona. Y de todas ellas guardo sabrosos gustos gastronómicos y el placer de compartir, disfrutar y comentar con mis viejas amistades algunas de las situaciones de las que por naturaleza enriquecen la cultura real de cada pueblo o ciudad.
En este reciente viaje, junto a mi esposa -como vamos casi siempre- obtuvimos una invitación muy especial por parte una mujer (amiga entrañable de los dos) no menos especial que su invitación. Persona a la que guardamos agradecimiento y respeto infinitos, dado al comportamiento que tuvo siempre con toda nuestra familia y en particular con mis padres, hasta que murieron.
Carmen, que así se llama nuestra amiga, cada vez que vamos a visitarla nos abraza con incontenible emoción y nos ofrece todo lo que puede, por el simple hecho de complacernos. En esta ocasión nos invitó a tomar un chocolate con churros, o mejor dicho: chocolate con buñuelos de rosca. El chocolate no podia ser mas puro y espeso, como debe ser un buen chocolate. Y los buñuelos no creo que puedan catarse mejores en ninguna otra parte. Y que conste que no lo digo por mero patriotísmo. Es que para hacer las cosas bién, hay que tener profesionalidad y una pizca de gracia. ¿O no?
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